Torni Segarra

Seleccionar página

2326. El arte para que sea, el que lo crea ha de estar libre de división interna, sin conflicto, para que así toda la energía del universo llegue en su máxima expresión posible y se manifieste en lo que crea, hace.

Todos los maestros, gurús, y entre ellos Jiddu krishnamurti, saben que una mene dividida, es confusa, repetitiva, nada nueva ni original. Cuando el arte es transcender la temporalidad, para que lo nuevo -lo que no está afectado por el tiempo-, se manifieste.

 

 

2327. Eso mismo pasa con la seguridad: queremos estar seguros, vivir con seguridad; pero la seguridad no existe en absoluto, sólo existe la completa inseguridad. Pero como nos gusta vivir inseguros, hemos inventado una seguridad de diseño, para cada cual. Sin darnos cuenta que estamos divididos, generando desorden, que es indiferencia, indolencia, falta de sensibilidad, de afecto, de compasión. Por lo que hemos construido esta sociedad donde existe la pobreza para que los ricos puedan ser.

 

 

2328. Como la vida es una lucha de todos contra todos para sobrevivir, triunfar, conseguir lo que queremos y necesitamos, la violencia puede ser una herramienta para conseguirlo.

Uno no puede obligar a nadie para que sea no violento; ya que, en ese acto de obligar, uno ya está dentro del ámbito de la violencia -división, conflicto-; por lo que, esa actitud no tendría sentido ni significado verdadero, sería todo absurdo.

 

 

2329. No solamente los ojos, sino también la postura corporal, y el andar, el tono de voz, cómo escuchamos, cómo esperamos, etc. Pues el amor lo afecta a todo favorablemente.

 

 

2330. Una afirmación tan rotunda, negándose a discutir más, eso es cerrar la puerta a la libertad. Porque, nadie sabe el futuro que nos deparará. Pues para vivir, sobrevivir, uno tiene que estar cambiando constantemente. De manera que lo que dijimos hace unos segundos, no sirve para nada, así que va cambiar; de lo contrario, estaríamos atascados, bloqueados, encerrados en ideas y teorías. Pues la vida es un cambio constante, sin cesar.

 

 

2331. Si uno quiere saber qué son realmente las personas, tiene que conocerse a sí mismo realmente cómo es. Pues, psicológicamente, no existe diferencia entre las personas.

 

 

2332. Somos lo que hacemos, ya que el pensamiento es ingobernable. Incluso, a veces, hacemos lo que no queremos, pero es preciso hacerlo para seguir estando vivo, sobrevivir.

 

 

2333. Cuando hacemos daño a alguien, hemos de saber que también nos lo estamos haciendo a nosotros. Pues todo está unido, nada está separado; pues la separación, la división, es una ilusión.

 

 

2334. La libertad es eso: tener libertad para decir o hacer lo que uno cree que debe de hacer. Cada cosa que decimos, o hacemos, cada cual tiene sus motivos -por eso la libertad es tan sanadora, liberadora-. El problema está en que algunos no encajan ni están de acuerdo con lo que se dice o se hace; pero tienen un remedio que es la libertad de quejarse o hacer algo para demostrar que lo que se ha dicho o hecho es incorrecto. Y así, hasta el infinito; o hasta que uno vea que cada cual puede decir lo que sea, asumiendo las consecuencias.

 

 

2335. Ahí hay una trampa para alguien que no quiere la violencia: si se condena el terrorismo, también se tiene que condenar a los que también usan la violencia para derrotarles. Es como si nos pusiéramos en contra de uno de los dos bandos enfrentados en una guerra; pero callamos lo que hace el otro, que es lo mismo básicamente que hace el que condenamos.

 

 

2337. Una buena razón para estirar la verdad, es conseguir lo que necesitamos para vivir; y en eso hay orden. Pero el problema surge cuando uno para vivir lo tiene que hacer a costa de otro, que explota, engaña, somete y sojuzga. Y entonces, tiene que mentir para poder poner la verdad de su parte, con lo que se hace corrupto e inmoral.

La razón para vivir debería ser el descubrir la manera de hacer el menos daño a los demás. Y entonces, ahí está la revolución operando, en acción.