Torni Segarra

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2336. Lo más importante en la vida son esos raros momentos en que estamos llenos de amor. Y en el amor todo cabe, todo es correcto, está en orden y va a generar más orden, armonía. Y eso es debido a que el egoísmo, el ego, el ‘yo’, no está operando.

 

 

 

2337. El amor no conoce el pecado. Pues, el pecado solamente es una mala conciencia, que llega con el ego, el ‘yo’, que nos dice: he hecho algo que es incorrecto, que no debería haber hecho, etc. 

Y por eso, el amor es tan peligroso, porque no tiene regla ni patrón, ni camino; pues el amor, es lo nuevo, lo que nadie ha tocado.

 

 

 

2338. En la vida la seguridad no es posible, sólo existe la inseguridad. Pero nosotros queremos vivir en seguridad, generando división, conflicto, con la realidad de que sólo existe la absoluta inseguridad. Así que, uno ha de comprender y vivir sabiendo que la seguridad, es un invento irreal, imaginario, otra ilusión más.

 

 

 

2339. En el momento que no hay división con lo que observamos, toda la energía posible llega a nosotros. Y es entonces, cuando los problemas de la vida son vistos y vividos como una celebración, una dicha.

 

 

 

2340. El hambre no solo mata. Antes degrada a las personas que lo padecen para poder encontrar, conseguir algo de comer. Está la degradación, que insensibiliza ante la indignidad humana, que lleva a la prostitución infantil, en los burdeles y por las calles, a robar, a hacer cosas que ni nos podemos imaginar.

Pero no sólo degrada, a los que no tienen alimentos para comer, sino también a los que viven en la riqueza, donde destruyen alimentos sin importarles, como si fueran papeles, con sus caprichos de niños mimados. Pues, para que hay ricos, despilfarro, sin ningún respeto por alimentos, es preciso que se provoque el hambre, la pobreza, la miseria.

La tierra, es nuestra casa donde todos vivimos. Y uno no puede estar viendo que en su casa hay personas que desafortunadamente no pueden comer, que enferman y se degradan, cuando nosotros derrochamos de todo, desperdiciamos de todo, vivimos en la abundancia de todo. ¿Podemos vivir de esa manera, si en nuestra casa conviven con nosotros esas personas que malviven, enferman y mueren de hambre? Algo habrá que hacer cada cual, en su vida cotidiana para no ser cómplice, provocador de esa maldad, indignidad, indiferencia hacia los menos favorecidos, ¿no?

 

 

 

2341. Todos, los europeos, los norteamericanos, son los principales provocadores, promotores de las guerras que se han desarrollado y están activas en la actualidad. Por tanto, ellos han de asumir las responsabilidades que se derivan de esas sangrientas guerras, y aceptar a los inmigrantes. Y, además, tienen otra responsabilidad por ser los más ricos del mundo: ayudar a los que son pobres, porque los ricos para seguir siéndolo les provocan esas pobrezas, esas miserias, que los abocan a las desgracias, a las guerras.

 

 

 

2342. Mientras haya opresión -privilegios de unos que van en detrimento de otros- ha de haber, porque lo genera y provoca, el deseo de libertad e independencia. Los países muy grandes tienen sus ventajas para algunos, pero también tienen la posibilidad de ser brutales, injustos, crueles con otros; pues, se crea el centralismo de una región sobre otras, a las que explotan, las humillan, las degradan en actitudes dictatoriales para poder someterlas.

En las personas, individualmente, que viven en pareja, con otras personas en el mismo hogar, casa, hay una solución para salir de esa opresión, dictadura del más poderoso, que es el divorcio, la separación.

 

 

 

2343. La incultura, la superficialidad, la banalidad, es patente en algunos de los que mandan. Antes de un suceso, la reacción que lo provoca, ¿no es también parte del problema, de su resultado? El mal, en sí no es algo aislado, sino una de las partes que están unidas entre sí, que provocan un resultado. Que nos pueden gustar o no, pero que genera una realidad.

Creer que uno es solamente el único culpable de lo que hace, es tan infantil como creer en Papá Noel o en los Reyes Magos de Oriente.