Torni Segarra

Seleccionar página

312. ¿Y si no es así, que no se cumplen ni realizan mis sueños -que son vulgares deseos-? No pasa nada. Los creyentes -en un orden que no es de nadie- dicen: haga frío o haga calor, todo está bien, todo es una bendición.

 

 

313. ¿Cómplices? ¿O, armonía? Es decir, que no se molestan el uno al otro. Esto es, el amor.

 

 

314. A veces el no hacer nada es tan transcendente como hacer. Hay una ignorancia que cree que todo se puede resolver. Y por eso, vive como un mono enloquecido sin parar.

 

 

315. Solamente podemos saber de qué somos capaces, si lo vivimos, experimentamos en nuestra propia vida.

 

 

316. Ese es el mimo dilema de: ver, darse cuenta que el observador, el pensador, es lo mismo que lo observado, que el pensamiento, sin división alguna. Darse cuenta como el hecho que es, para que así cese en esa misma percepción la división. Es decir, el ver y la acción son la misma cosa, suceden al mismo tiempo.

 

 

317. Si somos severos crueles con las víctimas, al enjuiciarlas, de la vida, que no pueden seguir, entonces ya estamos siendo como ellos. Pues no vemos, pues no sabemos, todo el drama que por la fuerza de los hechos le ha llevado a ‘sucumbir’. Lo que es, lo que sucede, la realidad, está más allá de nuestra posible interpretación, pues puede que sea subjetiva, condicionada.

Siempre nos falta compasión y amor. Y por eso, es que siempre hay desorden, maldad.

 

 

318. Los salvajes que se divierten torturando y asesinando a los toros por placer y diversión, son tan insensibles y crueles, que hasta ponen en peligro la vida de sus tiernos hijos, con tal de seguir con la borrachera de la macabra costumbre de torturar y luchar contra el inferior animal.

Es una fiesta y costumbre facha, carca, fascista, propia de personas subdesarrolladas mentales, pues nunca será equilibrada ni justa, ya que una lucha planificada entre una persona y un animal, tiene las de perder el inferior animal. Y es en esa injusticia y crueldad donde se basa toda la trama. Pues un hombre si es que quiere luchar con dignidad, legalidad, equidad, ha de luchar contra otro hombre como él. Y no ser un traidor aprovechado, haciéndolo escondido detrás de la inferioridad de un animal, con alguien que es como un juguete.

Pruebas de ello son los resultados: ¿Cuántos torreros mueren al año y cuántos toros son torturados y asesinados?

 

 

319. ¿Y las autoridades, el defensor del menor, que hacen que no actúan ante esa exposición de un tierno hijo a todo un peligro de un animal contra el que se está luchando? Las autoridades también son culpables, pues financian y subvencionan esa espantosa costumbre, y se atreven a decir -en un tono laudatorio- que la tortura de los toros es la fiesta nacional de España.

Los españoles, que se han acostumbrado a esa macabra costumbre de torturar a los toros, siempre tienen esa asignatura pendiente, de la tortura y asesinato violento de los toros por placer y diversión, de la que no acaban de comprender realmente, ¿qué es eso? ¿Se imaginan que, en vez de ser un toro, que ya saben por costumbre que es la víctima propiciatoria, fuera un perro o un caballo, o una mula? No lo consentirían, pues no lo podrían soportar, vomitarían y verían realmente lo que son los toreros y todos los fanáticos aficionados a la tortura: unos locos que no se enteran que lo son.

 

 

320. Una cosa es sacrificar un animal para alimentarse. Y otra cosa es torturar y asesinar a un animal por diversión, para excitarse el placer.

Siempre habrá quienes quieren hacer lo que les da la gana, y les molestan los que le señalan que se está pasando. Y otros que intentan vivir haciendo el menor daño posible.

 

 

321. Si respetar a los demás es algo que todos estamos obligados a hacer. La cuestión es: hasta dónde estamos dispuestos a renunciar por respetar a los demás -personas, animales. árboles y plantas, ríos y montañas-.

 

 

322. Una cosa es sacrificar en mataderos a los animales para poder alimentarse y sobrevivir; y otra cosa es asesinar animales por placer, vicio, por diversión. Después de esto, todo lo que digamos para justificar las matanzas de los toros -se calcula unos veinte mil toros asesinados al año, controlados, registrados-, es girar como los caballos giran en las norias sin parar con los ojos tapados para sacar agua y poder regar.

 

 

323. Todo eso son cohetes, o como el gas carbónico que llevan algunas bebidas o refrescos. Parece mucho, pero es como una explosión seguida por la calma y manera cotidiana de vivir.

 

 

324. ¿Puede alguien tener una opinión mala de sí mismo? En un sentido exacto, estricto, no. Porque sería tanto como saber que algo es un veneno y sin embargo tomarlo. Y eso, es absurdo, sin sentido.

 

 

325. Ayer te vi en el programa…, cuando opinabas sobre la exposición de los menores por sus padres ante situaciones de peligro, como es torturar a un toro con su hija en un brazo.

El que esa imprudencia la hayan hecho otros muchas veces, no deja de ser una imprudencia. O sea, ese argumento que tú tanto insististe en decir, no tiene valor alguno. Más aun tratándose de un asesinato, con tortura, de un becerro, con toda la energía negativa que ello conlleva para el menor impotente para decidir.

Gracias.

 

 

326. Los pensamientos no se pueden controlar, ya que ellos vuelven una y otra vez. Por eso, cuando reprimimos un pensamiento, como él no puede desaparecer, generamos división y conflicto con ese pensamiento. Es decir, lo que hacemos contra un pensamiento, es lo que le da vida y continuidad.

Pero si no reprimimos los pensamientos, sino que vamos hasta el final, donde se aquietan y extinguen, entonces al no generar conflicto es cuando llega el orden.

 

 

327. El mundo es de todos. Aunque el feliz tiene ventaja, ya que tiene una joya de gran valor, tiene una luz que alumbra a sí mismo y a todos los demás.