Torni Segarra

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946. Somos los mismos dando o no dando todo lo nuestro a los demás. Lo que cambia es el sentirse satisfecho, entero, completo, con ese dar. Y ahí está el peligro: que el dar se convierta en un placer, una adicción; y entonces ese dar, lo que demos, va a generar desorden, toda clase de sufrimiento y dolor.

 

 

947. El mundo lo pueden destruir tanto los que quieren destruirlo, como lo que lo quieren salvar. Porque al final, los que quieren destruirlo y los que no, entrarán en conflicto, en guerra. Y de esa manera el mundo puede ser destruido si se lanzan unos a otras bombas atómicas, nucleares.

 

 

948. El tener éxito y el saber, no suelen ir juntos. Pues, el éxito es el deseo desbocado, insensible, vulgar. Ya que todos desean y buscan el éxito.

 

 

949. La persona sabia, no se aferra ni esclaviza a nadie. Sabe el precio que tiene que pagar, pero lo asume.

 

 

950. Amar hay que amar a la realidad, sea la que sea.

 

 

951. ‘Siempre es temprano para rendirse’. O, ya era hora. Para así poder descansar.

 

 

952. El problema no está en que tengamos que vivir de una determinada manera, el problema es que no hay otra manera de vivir, no hay alternativa. Es como si en una gran región, deciden eliminar todos los alimentos: donde antes había centenares, ahora sólo tienen unos pocos. El resultado es que los que viven allí no tienen donde elegir, han de comer lo poco que hay.

Y eso mismo sucede con la manera como vivimos; cada cosa nueva que se inventa, los poderosos, los ricos, se aprovechan de ella -al margen de la utilidad que tenga para facilitarnos nuestra manera de vivir-  y hacen un gran negocio. Y en los negocios hay que tener abundantes beneficios, ganar dinero, mucho dinero. Por lo que hay que vender mucho, y para ello hay que hacer que sea una moda. Y en las modas, la mayoría son llevados, como si fueran troncos arrastrados, por la corriente del deseo de tener y poseer eso que se ha puesto de moda.

¿Se pudo prescindir de la rueda, de la pólvora, de los utensilios agrícolas, de la manera de vestir de cada época, se puede prescindir del teléfono móvil -el celular-, del ordenador, de la energía nuclear? Y tampoco podemos prescindir de todo lo que lleva adherido consigo para que pueda ser y seguir siendo viable, es decir, consumiéndose.

El plástico es un invento reciente, que se usa de muchas maneras, pero tiene mala eliminación; por lo que hay plásticos esparcidos por todo el mundo, millones de toneladas colgados bajo tierra, como también hay islas pequeñas flotando a la deriva por los océanos. Pero la vida que llevamos y el plástico hacen un gran equipo: son de usar y tirar, baratos, derivados del petróleo. Por lo que nuestra manera de vivir, sin el plástico, el ordenador, los teléfonos móviles, y todo lo que se deriva de ello, no podría ser tal y como es.

Por lo que, estamos obligados a vestir, a comer, a consumir de una determinada manera; nos creemos libres, pero no lo somos.

 

 

953. ¿Por qué somos tan fanáticos, creyentes, y decimos que si luchamos por lo que queremos tarde o pronto llegará? Siempre hay que dejar la posibilidad de que sea, pero también de que no sea. En la vida no hay seguridad, sólo existe la inseguridad total. Por lo que todo puede ser, como no ser. Y por eso, el que dice que sabe es que no sabe; porque todo no se puede saber.

 

 

954. Si las computadoras son materia, máquinas, ¿cómo van a ayudar a los seres humanos que son algo más que materia?

 

 

955. Las promesas no tienen ningún valor porque son el pasado, sólo palabras; y el pasado está muerto, ya no sirve.

Lo adecuado, válido para la vida es el responder a los retos cuando estos suceden: en el presente, en el ahora. Donde el pasado no tiene nada que hacer; ya que es divisivo, al mirar atrás, y sus soluciones también lo son; lo que quiere decir que es generador de desorden, confusión, amargura.

 

 

956. He leído tu entrevista en relación a tu nuevo libro, ‘Contra la nueva educación’, en el diario…de ayer. Gracias. 

Creo que es un error usar el término esfuerzo, esforzarse para conseguir alguna cosa. Puesto que, ese esfuerzo, quiere decir que estamos divididos entre lo que uno quiere y la realidad, lo que verdaderamente es. Por eso, ¿dónde hay esfuerzo puede haber amor? O lo que es lo mismo, ¿si cuando tú escribes un libro lo haces forzándote, ¿qué sentido tiene eso? Pues hay dos energías antagónicas en lucha, es decir estarás en des armonía. Pero si uno ama lo que está haciendo, porque lo quiere hacer, es su gozo y alegría, ¿verdad que ahí no puede haber esfuerzo, el tener que esforzarse?

¿Por qué los educadores, en la escuela, descuidan, no son conscientes de ese esfuerzo y todo el desorden que genera? Y así, están generando personas solamente deseosas de ganar, triunfar, vencer, materialistas, sin sensibilidad.