Torni Segarra

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5380. ‘El perdón es una elección,  concederlo o no, es una cuestión del ego y de cómo éste nos hace sentir la emoción en todo su contexto generado’. 

Si eso es así, ¿por qué hay quienes no perdonan, por qué nos cuesta tanto de perdonar? Nosotros nos creemos muy poderosos, pero ante retos y problemas que podemos más o menos gestionar. Pero el problema está cuando llega un reto dramático para nosotros que nos desborda, y nos llena de ira, de rabia, de agravio, de celos, de odio, de una manera peligrosa. 

Y uno quiere salir de ahí, ve que ese estado es negativo, es generador de malas consecuencias. Pero está nuestra otra parte que dice: ‘Si no le demuestro y le hago ver el daño que me ha hecho lo va a repetir una y otra vez; y esto nunca va acabar’. Esto no es un invento mío, esto es la realidad, esto es lo que nos pasa a todos, aunque a cada uno a una escala mayor menor, diferente. 

Así que, una vez nos hemos sentido maltratados, humillados, nos han hecho algún daño ya sea grave o no, se desencadena una dinámica que nosotros no podemos controlar. Y eso es lo que sucede con las guerras. Que dicen que nadie las quiere hacer, pero todos las hacemos: las personales internas, las del hogar, la de los vecinos, la guerra que tenemos en el trabajo, con los amigos, con los que creemos que son nuestros enemigos políticos, religiosos, los que no piensan como nosotros. 

¿Qué haremos ante el próximo agravio, humillación, daño que nos hagan? Toda relación siempre es entre dos o más personas, de manera que todo lo que nos sucede es dentro de ese ámbito de relación. Y en toda relación todo lo que sucede es compartido, por lo que cuando alguien nos hace algún daño, hemos de asumir que nosotros también somos responsables de ese daño que hemos sufrido. 

Es decir, ¿podemos estar totalmente atentos, alertas activamente, para que cuando llegue un reto cualquiera no nos perturbe y altere, sino que comprendamos todo el vasto panorama de la realidad, de todo su proceso hasta llegar a lo que nos ha sucedido? Y entonces, ¿por qué si alguien me insulta, me dice que soy un  necio, un subdesarrollado mentalmente, que soy comunista o fascista, o beato, o promiscuo sexualmente, me tiene que afectar? Si lo soy, pues lo asumo con todas las consecuencias; si no lo soy, ¿qué me importa a mí lo que digan si eso no va conmigo en absoluto? 

Todo el éxito está en estar libre de división, pues entonces llega lo que se dice la atención total, o el estado de meditación, que es lo que hace que la sabiduría y la inteligencia puedan operar.

 

 

5381. Por favor dinos qué partido es el tuyo -que según das a entender no es corrupto-, para poderlo votar. Por muchas palabras que uses eso no tiene ningún valor, Lo que cuenta es, ¿a dónde quieres ir a parar a beneficiarte tú solamente, o lo vas a compartir con los demás?

 

 

5382. Aunque a un cierto nivel siempre habrá diferencias, estilos, maneras, ante algo evidente como es descartar lo negativo, ¿por qué ha de haber distinciones, diferentes maneras de actuar?

Es decir, ante la posibilidad de maltratar, tratar violentamente a alguien, con crueldad, ¿no ha de ser lo correcto para todos descartar esas maneras? 

Por tanto, lo importante es la percepción de lo negativo. Porque según la sensibilidad, su actitud ante lo negativo, lo dañino, será la respuesta.

 

 

5383. Detrás de la muerte de una persona que conocemos, para nosotros sólo queda la imaginación: delirios, alucinaciones, ideas y teorías. Pues todo lo paranormal, lo que está más allá de lo natural, sólo es el producto de nuestra mente. Y la mente puede inventar infinitamente todo lo que quiera. 

Pero la cuestión es: ¿Para qué queremos invertir tiempo y energía con  los muertos, si los que necesitan esa energía y tiempo son las personas que están vivas?

 

 

5384. El amor es lo nuevo. Y lo nuevo no podemos saber lo que es. Porque si supiéramos lo que es el amor, iríamos tras de él y lo estropearíamos con los deseos, con la brutalidad y crueldad, para conseguirlo.

 

 

5385. ‘El punto de vista físico y estético del ser humano siempre se ha mantenido en el viejo dilema de querer arreglar lo que el tiempo deterioraba. Continúa la insatisfacción corporal y surgen inmediatamente en obradores de milagros de servicio con sus métodos más absurdos promete un rejuvenecimiento rápido’. 

Puede que lo que más haya usado el ser humano haya sido la huida. Huíamos para ponernos a salvo de los animales que nos querían comer, de los enemigos que no podíamos con ellos, huimos del frio y del calor, de los lugares peligrosos. Pero todo eso, que tiene su lógica y sentido, cuando pasa al ámbito psicológico se convierte en un obstáculo. Porque hemos pasado de vivir factualmente, al no tener nada, a vivir en la estupidez de la abundancia y el despilfarro. 

Ahora cuando huimos, no huimos realmente, lo hacemos porque creemos que eso es lo mejor. Y en esa huida siempre está implicado el tiempo. O sea, ahora no estoy bien pero huyo al pasado en el que estaba bien, o huyo al futuro porque creo que puedo estar bien o mejor. Y de esa manera, al huir de lo que no nos gusta, huimos del presente, del ahora, dividiéndonos y generando toda clase de desorden, confusión, problemas.

 

 

5386. La disciplina es el resultado de la lógica, y más allá de ella. Y por eso, decimos que cada acción tiene su propia disciplina, que sólo está sujeta a ella.

Es decir, cuando hacemos algo adecuado y favorable, como regar a las plantas sedientas, esa acción tiene su propia disciplina que va afectar a lo siguiente que hagamos, al margen de nuestros deseos en cualquier dirección.