Torni Segarra

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 5387. Todo ese viejo conflicto, dilema siempre estará ahí, hasta que la parte vencedora es decir, los fascistas acepten que eran igual de asesinos que los comunistas.

Pero durante cuarenta años les estuvieron lavando el cerebro a los españoles, diciendo que los únicos asesinos eran los republicanos, los comunistas, los del frente popular, los de izquierda. Es decir, todos los que se oponían a los fascistas y sus amigos y colaboradores los nazis.

Porque siguiendo el correlato de que eran los únicos asesinos, no se podía hablar de ellos, ni enterrarlos legal y civilmente -aún hay miles de fusilados esparcidos por los campos y caminos-, ni homenajearlos.

Cuando ellos -la derecha- cada año homenajeaban a los suyos en las plazas, en las campas, con cantos, desfiles, loanzas, celebraciones florales, religiosas.

Y en cada pueblo, había pintada una gran cruz, en una pared de una iglesia céntrica, donde figuraban sólo los nombres de los muertos fascistas, de derechas; pero los de izquierda como eran vistos como apestados, asesinos, chusma, nada de nada.

 

5388. ¿Donde se fuerzan las situaciones puede haber amor? ¿El esfuerzo -el forzar a alguien para que cambie o haga algo-, no nos hace brutales y crueles? El amor es suave, porque es sin deseo, sin proyecto, sin esperanza.

 

5389. Los pensamientos son una cosa, pero los hechos otra, algo diferente, ¿no? Uno tiene malos pensamientos que van y vienen, que se deshacen como las olas en la orilla del océano. Lo único que podemos hacer, es no pelearnos con ellas, ni entrar en conflicto, haciendo un problema. Eso es todo.

 

5390. Todo deseo por sagrado y noble que nos parezca, lleva en sí la contradicción, la lucha, el miedo. Por lo que adaptarse a un sistema, una práctica, una idea o teoría para conseguir progresar espiritualmente, eso es absurdo.

La verdad llega cuando uno mira hacia otro sitio sin ninguna preocupación, recelo, estrategia.

 

5391. Quien vive en armonía consigo mismo, se da cuenta que se hace el mismo universo. Libre y atado, fuerte y débil, vigoroso y delicado.

 

5392. Eso mismo dicen todos los que están en guerra con otros, los que resuelven sus conflictos mediante la violencia de las armas: O matas, o dejas que te maten.

Por tanto, siempre hay un empate de razones a la hora de justificar las matanzas, la violencia.

Por eso, ¿se puede salir de ese círculo infernal de matar o que te maten? Sí que se puede, haciendo las cosas de manera que no haya agravios hacia los otros; que no veamos a los otros como enemigos, sino como personas con problemas que necesitan resolverlos si no es con violencia, matando. Matar a alguien es el fin de un largo camino y manera, que nos lleva fatalmente a ello. Antes de eso ha habido un condicionamiento, una preparación psicológica para poder justificar la matanza y sus consecuencias. 

De manera que lo primordial es quitar, descartar lo que hace que crezcamos en división, en odio, en conflicto, en violencia. Y eso, sin lugar a dudas, es el respetarnos unos a otros, el darnos cuenta que todos, cada cual sea quien sea tiene sus derechos, su dignidad, su razón de ser en la vida, derecho a vivir con esa dignidad que llega con el respeto hacia todos.

 

5393. Todos matamos por ideales. Si no, ¿por qué habríamos de hacerlo? Matamos por la patria -cada uno tiene la suya-; matamos por nuestra dignidad y honor -cada uno también los tiene-; matamos por nuestras necesidades económicas, el bien estar; y finalmente matamos por el odio que desarrollamos contra los otros.

Todos hacemos los mismo, no hay escapatoria. Lo curioso es que todos queremos tener razón, creemos tener más derecho de matar que otros. Y matar no solamente se mata rápidamente con pistolas o bombas, también se mata con los recortes en los servicios sociales, desahuciando y dejando en la calle a las personas, dándoles pensiones miserables, sueldos raquíticos, empleos como si los dueños fueran negreros, etc.

 

5394. Cuando hablamos de un conflicto violento, nos referimos a todos los que participan en él, de una manera o de otra, incluyendo todas las víctimas. Y todas quiere decir todas: los que sufren directamente, los que son impresionados y afectados emocionalmente, los que van a reaccionar y se van a contagiar de esa violencia que mata.

Es muy importante el que veamos a toda lucha violenta, como realmente lo que es: una guerra, aunque sea muy pequeña, diminuta, sin importancia. Porque ahí ya están todos los mismos elementos e ingredientes de una guerra en toda regla, de grandes proporciones.

 

5395. Lo más grave es que dicen que quieren la libertad pero no hacen verdaderamente nada: no la votan, ya.

Es como si uno que dice que está hambriento, le dan comida y él lo rechaza, discute sobre esa comida, si la mesa está bien puesta, si la compañía no es la que más le gusta.

Y pasa el tiempo y no come. Pero, el inocente que no lo tiene claro, está confuso, perturbado, dice que sigue teniendo hambre, mucha hambre.

 

5395. Hombre, si dices: ‘Porque el nacionalismo es la degeneración de todo lo que amamos’. Esto quiere decir todos los nacionalismos: los que nos gustan y estamos de acuerdo con ellos, y los que odiamos, rechazamos, queremos destruir. 

Hay que decirlo, para aclararlo. Pues, sino estamos haciendo trampa, diciendo mentiras y falsedades.