Torni Segarra

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 2734. ¿Y del pleito con Gibraltar que hace unos días ya parecían que se iban a engrescar? Mira que se insultan, se hacen toda clase de malas jugadas. ¿Por qué no aclaran de una vez la aceptación del estatus quo o que se quejen y denuncien internacionalmente las anomalías, que se dicen entre ellos que cada cual tiene? Nada. Lo que quiere decir: lo que ahora es blanco, dentro de unas horas es negro.

El que sepa ver y entenderlo sabrá sacar las conclusiones: nadie sabe lo que va a ocurrir luego, a la tarde, mañana, dentro de unos días.

 

 

2735. Y teniendo dos casas: una para invierno y otra sólo para dos meses, de veraneo, ¿pretendes poner orden en la vida de los demás? ¿En un mundo que se desgarra por los desahucios, los millones de parados, los que viven en la pobreza, la miseria que genera, y tú no tienes sensibilidad para ver que tener dos casas con el gasto que eso conlleva, es una inmoralidad, una crueldad, que va a generar más desorden y confusión?

 

Por eso el problema no son los otros, el problema es de cada cual. Primero limpia tu casa. Y seguro que si la limpias no dirás eso que no paras de decir: esparciendo miedo, que es odio. Es decir miedo a perder lo que tienes, las casas, el buen sueldo, tu manera privilegiada, aburguesa y encajada manera de vivir en este mundo corrupto e inmoral.

 

 

2736. Aplicate el cuento. Que tú también estás en la misma cuerda pero estirado en el otro extremo. No te creas que eres diferente, perfecto, en posesión de la verdad, pues todos pensamos lo mismo. Por eso, las personas inteligentes ponen delante a la libertad.

 

El hombre inteligente cuando tiene problemas con su pareja, que no tienen solución, tiene la libertad para darle total libertad a su pareja para que haga lo que quiera: separarse momentáneamente, temporalmente o para siempre. No tiene problemas. Los problemas son de los que van contra la libertad, personas subdesarrolladas mentalmente.

 

 

2737. ¿Y la educación, el respeto, las ganas de hacer las cosas bien -en este caso escribir e informar-? Con esas maneras no podéis convencer a nadie, pues dais miedo, sois del ordeno y mando. Pretendéis volver a la manera de vivir de los años sesenta del pasado siglo, con el nacionalista centralista español, dictador, implacable, brutal, cruel Franco.

 

 

2738. España "no le va a negar el derecho de asilo a nadie". Faltaría más. Pero se ha nombrado un alto dirigente que es racista y xenófobo, de extrema derecha, por lo que el que lo ha nombrado también tiene algo de racista y xenófobo. O sea, que no nos vendan que son ángeles benefactores, porque no lo pueden ser. Ya que su manera de vivir es la de los ricos, a los que siempre ayudan y favorecen a costa de los menos afortunados, los pobres y miserables.

 

 

2739. Los europeos -occidente- de todo hacemos un espectáculo. Y ahora todos se han convertido en santos, en benefactores, haciendo que las televisiones no paren de pasar las imágenes de los refugiados e inmigrantes como si eso fuera algo nuevo, extraordinario.

 

¿Cuántos inmigrantes -niños, jóvenes, mujeres, hombres- se ahogan al cruzar el mar para llegar a Europa? ¿Ya son millones después de tanto tiempo, porque todos no se ven ni contabilizan eso es imposible? ¿Y qué hacíamos, que hacemos ahora, después de disfrutar de las vacaciones, viajar, llevar un vida de lujo, caprichosa?

 

Al ver el drama, nos da momentáneamente vergüenza, remordimiento, y es cuando montamos el espectáculo fotográfico, de imágenes, de idas y venidas. Y montamos una especie de festival-plítico-mediático-caritativo.

 

Pero dentro de unos días, hoy, ahora, nosotros seguiremos con nuestras vidas consumistas, caprichosas, con nuestra manera de vivir lujosa y derrochadora. Sin darnos cuenta que es esta manera de vivir, lo que genera a los refugiados de una guerra cruel -que nosotros tenemos parte y responsabilidad, ya que de una manera o de otra somos inductores, atizadores, cómplices-; y los inmigrantes que no quieren vivir en la pobreza y la miseria.

 

 

2740. Eso es una novedad: que unos refugiados pobres, que claman ayuda, caridad, compasión, griten libertad a modo de queja y protesta a los que les toca acoger. Más aún si forman parte de más de 160.000 personas que han llegado a un país pequeño como Hungría en lo que va de año.

Es muy difícil gestionar una situación de esa magnitud. Porque los refugiados, al estar desesperados, tienen actitudes que chocan con las personas que viven allí. Y ahí está la complicación. Si pasan por un campo y hay un huerto con frutas, o algo de comer, como es normal para ellos no van a dudar de coger los que puedan comer, o llevarse.

 

Es una situación como otra cualquiera de la vida, pero inflamada, doliente, de urgencia, donde la ley es su máximo impedimento. Por lo que todo depende de las personas que directamente gestionen esa delicada y desafortunada situación.