Torni Segarra

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212. La gente no está loca está confundida, de la misma manera que lo estamos todos. Todo depende de la intensidad del reto y del dolor que nos genere. Pues cada uno tiene un nivel de tolerancia y comprensión de los retos y su dolor, que una vez superados ya estamos en el ámbito de la patología mental.
El dolor y la inteligencia no pueden ir juntos. De la misma manera que el dolor y el amor, tampoco son compatibles.
 
213. Intentar cumplir lo que prometemos, es seguir en el ámbito de la corrupción, de la inmoralidad. Ya que cuando prometemos algo, no somos los mismos que en el momento de tener que cumplirlo –ni las circunstancias ni los retos tampoco son los mismos-.
Por lo que las promesas, el prometer, es un obstáculo para liberarnos del dolor: el único motivo que hay en la vida.
 
214. Los seres humanos todos tenemos los mismos problemas. Sean quienes sean nuestros antecedentes familiares, culturales, políticos, económicos, etc., todos pasamos por lo mismo: la soledad, el dolor por el mismo hecho de existir. Y cuando más divididos, fragmentados, unos de otros estamos ese dolor, la soledad, más nos destroza y perturba, confunde. Hasta el extremo de empuñar un arma y matar a otro ser humano como nosotros, al que le tenemos miedo, lo vemos como nuestro enemigo al que hay que batir, destruir, eliminar.
 
215. Vivir quiere decir que han de haber toda clase de problemas. Que los tenemos que ver,   investigar, comprender. E ir más allá de ellos. Porque ellos siempre han de estar aquí con nosotros.
 
216. Es preciso dudar, desconfiar de los buenos. Pues nadie puede ser integralmente bueno, siempre existe la maldad dentro de nosotros. Que dependiendo de la necesidad, de los retos, puede ponerse en acción.
Por eso, hablar de buenos y malos es una superficialidad, es seguir en el ámbito de la ignorancia, la confusión, el desorden.
 
217. Un cura, un religioso, tiene las mismas necesidades que todos, ya que es igual que todos los demás. La diferencia está en que desde pequeño le han dicho que los curas son diferentes, pueden dominar sus instintos vitales corporales, mentales, psicológicos.
Y como se lo creen, es por eso que hacen tantas barbaridades, como todos las hacemos. Ya que eso no se puede conseguir, entrando en conflicto con la realidad, la manera cómo funciona la naturaleza, cómo opera la vida.
 
218. Si todos los seres humanos descienden de una única pareja, ¿cómo se generaron ellos si ellos no tenían ascendentes que los crearan? Según los creyentes, fueron creados directamente por dios tal y como eran: seres humanos completamente formados.
Esto tiene su explicación, como una vez salimos de lo cotidiano, de lo superficial que no nos perturba, todo se complica, las religiones llegaron a la conclusión de que con menos palabras y explicaciones, las personas sencillas contándoles un cuento ya tendrían bastante para creer en un dios todopoderoso. Al que había que acogerse, obedecer. Al igual que a sus representantes en la tierra: la casta religiosa organizada.
 
219. Los hombres nacemos con la imbecilidad, porque queremos algo que no puede ser: vivir con felicidad. Pues todo lo que hacemos va en una única dirección y camino: su búsqueda. Pero no hay camino ni sendero para ir a la felicidad. Pues llega como un capricho de la vida, un regalo, cuando miramos a otra parte, nos olvidamos de ella.
 
220. Para conocer a otro sólo hemos de conocernos a nosotros mismos. Ya que yo soy tú. Y tú eres  yo. Es decir, uno es el resto de la humanidad, y por tanto toda la humanidad: todos iguales.
 
221. Todo en la vida tiene su belleza. Pero hay unos que dicen que por esa misma razón son bellos. Y esos son afortunados, porque la paz está en ellos.
 
222. El karma es automático, porque es la vida misma, su ley. No hace falta que lo invoquemos para que actúe, ya que es como dios que todo lo sabe.
 
223. El que tiene respeto, ama a los demás, no llega tarde. Porque sabe en primera persona lo que es esperar: sufrimiento y dolor.
 
224. Cuando uno está desesperado por dejar de vivir con una persona que no les une nada, hay disputas y peleas, etc. Cuando ve una nueva persona piensa que tal vez con ella todo sería diferente, iría mejor, llegaría la felicidad.
Aunque sabemos que eso no es posible, del todo, seguimos intentando conquistar a esa nueva persona para conseguirla y volver a vivir en compañía como antes. Asumiendo todo lo que venga.
 
Lo que quiere decir que no podemos cambiar. Sino que son las circunstancias las que nos obligan a vivir como no queremos.