Torni Segarra

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 3392. Como todos estamos relacionados faltamente, quiere decir que todas las mentes están también afectándose unas a otras. Por tanto, lo que le pasa a uno, no es responsabilidad de él solamente, ya que las influencias psicológicas de los demás nos afectan, nos condicionan.

De ahí que una persona según con quien habla, se relaciona, puede decir cosas diferentes según con quien sea el que hable, se relacione. Su actitud puede ser diferente según sea la persona con la que se relaciona, en cada momento y lugar diferentes.

 

3393. Hay que recordar que la peor inquisición fue la española. De tal manera que cuando los franceses invadieron España, abolieron la Inquisición. Sin embargo, cuando se les echó, los españoles, condicionados, fanáticos y subdesarrollados, lo primero que hicieron fue restablecerla.

Y siguieron con su actividad, torturando, maltratando, estigmatizando las personas, quemándolas vivas en las plazas públicas en medio de la humillación, el escarnio.

 

3394. Es una ilusión el creer que somos especiales, únicos. Pues todos pasamos por lo mismo. Ya que todos somos básicamente iguales, ya sea que viva en pueblecito en el Polo Norte, como si vive en un desierto, o en una gran ciudad. Ya sea mujer u hombre.

Pues todos estamos condicionados de la misma manera por los padres, la familia, los vecinos, la escuela, el instituto, la universidad. Por los libros que hemos leído, los amigos, el momento en que vivimos.

Y todo eso, es lo mismo que hacían nuestros antepasados de hace un millón de años. Porque todos tenemos miedo, buscamos seguridad con los que creemos que nos ayudan y ayudarán. Y entonces quedamos atrapados, por el ambiente, la autoridad, atrapados por el que dice que sabe.

Así que mientras estemos condicionados, tengamos la necesidad de estar seguros, al tener miedo, viviremos divididos, enfrentados de los que también están buscando su seguridad, que es su placer.

Pero resulta que la seguridad no existe, sólo existe la absoluta inseguridad. Por ello, todo intento de huir de esa inseguridad, es vano. Y nos hace seguir dentro del círculo cerrado dando vueltas. Lo que es absurdo. De manera que sólo enfrentándonos a la realidad, a lo que es, a lo que somos -vulgares, repetitivos, nada originales-, es cuando tenemos la posibilidad de ir más allá de nuestra mezquina y egoísta manera de vivir. Y, si es así, entonces las personas, sí que están totalmente abiertas a lo nuevo, a la compasión, al amor.

 

3395. Todo en la vida es una ilusión. Y el desapego también lo es. ¿Quién es el que se apega al cuerpo, a lo que sabemos, a las propiedades, sino el ego, el ‘yo’? Pero, ¿puede el ‘yo’ cesar y desaparecer para siempre, no volver su actividad nunca más? No puede, porque mi mente no es mía solamente, forma parte de una grandiosa unidad infinita. Y mientras a los demás les siga operando el ‘yo’, también nos opera a nosotros, aunque sea en una actividad menor.

Eso es lo mismo que también pasa con la no-violencia, ¿podemos estar libres totalmente de la violencia, de la actividad violenta? No. Porque la vida es violencia, porque hemos de comer, hemos de defendernos de los insectos, de los pájaros que se comen nuestras cosechas, de los animales que nos pueden matar, y finalmente hemos de defendernos de los demás que también quieren lo mismo que nosotros: sobrevivir, vivir seguros, a la persecución del placer.

Solamente cuando la mente está quieta, cuando el ‘yo’ ha desparecido, que la violencia no la vemos como tal, sino como otra actividad más. Pero eso son sólo instantes, ya que pronto vuelve el ‘yo’ y su padroteo: ‘No debí de haber sido agresivo. He matado a un animal para comer -o alguien lo ha matado por mí, para mí-. Podría intentar vivir sin comer carne’. ‘Podría vivir sin tantas prisas y ansiedades que me hacen brutal, cruel, violento’.

Y ese parloteo es división, desorden, confusión, que es la manera como vivimos. La división llega con ese deseo de ser mejor. Y hasta que no se comprenda el deseo de más, de mejor, todo seguirá igual.

 

3396. Hay que recordar que la materia inclina, pero no arrodilla. Porque siempre lo interno se impone a lo externo. O sea, que lo que ingerimos, si no hay una motivación psicológica en el misma dirección, no surtirá ningún efecto que se supone que debía surgir.

 

3397. Las creencias, no son la realidad. Por lo que creer en ellas, hacen a la mente superficial, embotada, estúpida. De manera que lo nuevo, lo que nadie ha tocado, no puede llegar, Si no llega lo nuevo, lo que queda es la repetición del miedo, de la división, del conflicto.

 

3398. Hay un problema con el dar: si se convierte en un hábito, en una acción estructurada, en una obligación, toda la vitalidad y lo sagrado del dar, se convierte en generador de desorden. En el mismo desorden que genera a los que piden, porque sus vidas no tienen orden, viven en el desorden, la confusión.

Es decir, la confusión no puede acabar con la confusión. Ha de haber algo, una mutación que nos libere de la confusión para que llegue el orden.