Torni Segarra

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2279. La meditación se ha convertido en un mito, que ha creado escuelas, sistemas, maestros y gurús. Pero la meditación no es esto, que se ha convertido en otra actividad mundana, corrupta, pues el deseo de adaptarse a un sistema, lo que dice un gurú, para conseguir resultados, avanzar y alcanzar, es lo que impide que la meditación pueda ser. 

 

Si meditamos una hora, escuchando música, obedeciendo un sistema como la manera más rápida para enseñarnos a meditar, y después no, eso no es meditación en absoluto. Porque la meditación es como un estado de trance, que cuando está con nosotros todo lo que hacemos es meditación: preparar la comida, lavar los platos, leer, cuidar un enfermo, pasear, hablar, cualquier cosa que hagamos, todo está en meditación. Es decir, la división interna y su conflicto no pueden operar. Y mientras la meditación no la forcemos -vale decir la mente-, ella seguirá ahí en nosotros como si no sucediera nada, solamente que el amor está presente.  

 

 

 

2280. Lo que hagamos si es por necesidad, ¿no es eso una acción del orden, de amor? La necesidad no es capricho, exhibicionista de vanidad, para proveernos placer. Si bebo es porque tengo sed, si trabajo es porque es otra necesidad. Y en esa acción que es necesidad, está el gozo de vivir, porque el orden, el más alto orden está operando, manifestándose en cada cosa que hacemos.  

 

 

 

2281. El respeto también nace de dentro de nosotros, por lo que no es ajeno a nosotros. Para ser respetuoso uno tiene saber lo que es el dolor, haberlo visto muy de cerca. Pues según lo cerca que hemos estado, sin huir ni querer cambiarlo, del dolor, será más la percepción del dolor dentro de nosotros y los demás, desacatando los motivos fácilmente. Y desde ahí llega el respeto.  

 

 

 

2282. El respeto también nace de dentro de nosotros, por lo que no es ajeno a nosotros. Para ser respetuoso uno tiene saber lo que es el dolor, haberlo visto muy de cerca, entrado dentro de él. Pues según lo cerca que hemos estado, sin huir ni querer cambiarlo, del dolor, será más la percepción del dolor dentro de nosotros y los demás, desacatando los motivos fácilmente. Y desde ahí llega el respeto.

 

 

 

2283. Las personas cuando se hacen mayores -viejos- se hacen conservadores carcas. Todo depende de la lucidez que se tenga de que haga más o menos el ridículo. Los viejos todos son igual, pierden la vergüenza, se hacen pasotas. Ellos saben que todo les es permitido. Pero a veces es que no. 

 

 

2284. Para ver la maravilla de la vida que está por todas partes, uno ha de ser afortunado, sensible. Ver la estupidez de querer ganar siempre. Ganar implica competir, una especie de guerra. Y como toda guerra es destructiva de todo lo que tiene vida.
Pero lo esencial para ver todo lo mágico que es el mundo, uno ha de estar libre de división, y del conflicto que le sigue. 
 

 

 

2285. Hay que tener claro que lo que queremos, los sueños se pueden hacer realidad. Toda proyección emite una energía que ayuda a crear eso que queremos. Y seguramente si no fuera así, no conseguiríamos los sueños deseados. Por eso hay que ser consciente de esa fuerza y energía para dirigir adecuadamente la dirección. Pues al final podría no gustarnos lo que ese sueño nos ha traído, pero que está ahí.

 

Por eso lo adecuado es no tener ningún sueño, verlo todo como un juego de la mente, un parloteo de los deseos, y lo verdadero si no hay manipulación ni manoseo se impondrá.   

 

 

 

 

 

2286. Israel desde su creación no está para echar cohetes como en una fiesta. Está justo al borde del precipicio. Ahora más, pues los fundamentalistas islámicos, además de tener ganas contra ellos, ya se ven. Nada más falta la chispa que desencadene un choque entre ambos.

 

Ahora bien, los islamistas también saben que Israel y su respuesta les puede hacer mucho daño al menos física y materialmente.

Pues Israel no es Siria ni Iraq, ni Jordania ni Líbano, ni Afganistán, etc.

 

 

 

 

 

2287. Parece mentira que personas educadas, sean capaces de apoyar y defender la tortura y asesinato violento de los toros. No les da asco ver la sangre por el agujero que le han hecho con un gran puñal en la espalda del toro que aún le falta media hora para matarlo, morir.

 

A mí me da la sensación de que son cochinos, no sienten aversión a lo macabro, a sangre, a la basura. Pero lo más curioso es que ellos, y las más altas autoridades, digan que eso es cultura. Y por eso dicen que es la fiesta de toda la nación española.