Torni Segarra

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5545. La verdad tiene muchos enemigos que la quieren destruir, pero no pueden con ella. 

 

 

 

5546. La emoción es un deseo exagerado, que puede ser muy exagerado, morboso -enfermedad-, y por eso nos altera, nos quita la razón de manera que somos capaces de ser violentos y hacer la guerra.

 

Ahí están la emoción por la tribu, el clan, la familia, el país y su bandera, la religión organizada, por una idea o teoría. Todo eso es lo que genera la violencia, la crueldad, la guerra. Porque si uno tiene enfocada la emoción en lo suyo, los otros también la tienen. De donde nace la división, el conflicto, el desorden, la anarquía, la violencia. 

 

 

 

5547. Vivir es morir a todo lo que estamos aferrados. Porque si no morimos a cada instante a todo lo que nos sucede, entonces estamos acabados. Porque tengamos lo que tengamos, propiedades, personas, trabajo, amigas, parientes, parejas, novios, está siempre la posibilidad de que pueden desaparecer.

 

La vida tiene su parte implacable en su crueldad, pero también es implacable en su bondad. Es decir, todo lo que se va, puede volver, aunque no de la misma manera como era.

 

 

 

5548. También podría ser todo el odio de ellos y el heredado de sus padres contra la derecha. Porque, ser fanático, creerse en posesión de la verdad de una manera incuestionable, no tiene nada de la izquierda humanista -no política ni la de gobiernos y sus intrigas-, ni nada de la mística espiritual.

 

De todas maneras, por lo menos yo no me atrevo a enjuiciarlos, solamente los describo, en este caso lo que hacen a la hora de ponerse de acuerdo para formar el gobierno.

 

 

 

5549. Sería mejor decir: Querido miedo, ya he descubierto tu trama, tu secreto, así que ya no puedes jugar conmigo.

 

 

 

5550. ¿No crees que es un atrevimiento decir que somos un espíritu inmortal? Pues el alma, el ser, el ‘yo’ y el súper ‘yo’, el espíritu, el atman hindú,  etc., no son nada, son un invento esotérico para atrapar a las personas más vulnerables e inocentes culturalmente –en el sentido de liberalidad, no en acumular información-, mentalmente.

 

 

 

5551. La creencia en lo que dicen los Vedas, Patanjali, Upanishads, Majavira, etc., ¿eso es religiosidad, religión, o es una creencia supersticiosa, fanática que se niega a investigar, que despreciar lo que no concuerda con ella?

 

La religión es la ausencia de conflicto, de fragmentación interna. Porque cuando estamos fragmentados, divididos internamente,  es cuando somos peligrosos,  cuando nos hacemos dolor a nosotros mismos, los demás, a todo lo que existe.

 

Y si hay dolor hay confusión, desorden, por lo que toda la naturaleza es maltratada, tratada inadecuadamente. Y así, la religión que es el intento de poner orden para que haya en menos dolor,  no puede ser.

 

 

 

5552. Todo en la vida está unido fatalmente -si es que lo podemos ver-, de manera que uno no es sólo el único que tiene todo el poder de decisión. Eso lo podemos ver en el lugar donde trabajamos, pues allí hay una cadena de mando de arriba abajo, y también de bajo arriba, donde todos se influyen unos a otros, presionan para que salga todo de la manera que cada cual desea.

Y eso mismo pasa con las naciones, con el vecindario, con la familia, en el lugar donde vivimos.

 

 

 

5553. Somos materia que acabará toda ella fundiéndose con toda la materia. Y a su vez, esa materia también es energía que cuando el cuerpo se colapse y muera se mezclará también con toda la energía: Es como si echáramos un vaso de agua en el océano: en el momento en que el agua cae y se mezcla con el agua del océano, ya se convierte en la totalidad del océano.

 

En cuanto al ser, voy a ser claro: es un cuento, un juego infantil, un consuelo para intentar cambiar la insoportable realidad.

 

 

 

5554. A ver si todos ahora nos hacemos dictadores franquistas, creyendo que solamente tenemos nosotros razón. Y de ese comportamiento, dictatorial franquista, tenemos este problema ahora. Ellos, los franquistas tuvieron mucho tiempo para solucionar el problema, pero su soberbia, autoritarismo, el odio salvaje, que les cegaba para ver la realidad,  a todo lo catalán, desde su lengua, su cultura, sus leyes jurídicas, impedía que respondieran a ese reto adecuadamente que ya venía de largo.

 

Y ahora, parece ser que los herederos -la derecha casi toda está emparentada, son hijos, nietos, etc.,  de fachas fascistas- del franquismo, llevan la misma dirección: negar el problema, aplastándolo.