Torni Segarra

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2931. La verdadera revolución es vivir en libertad. Ser libre de toda autoridad, ya sea de los líderes, o de lo que dicen los libros. Ser libre es no tener ningún apego: ni al poder ni al dinero, ni a la esposa ni a los hijos y parientes, ni a la casa donde vivimos, ni a nada de lo que tenemos. Ni tan siquiera el cuerpo y la vida.

Porque un hombre libre no es capaz de hacer daño a nadie. Podrá decir las verdades, describir la realidad, pero no para hacer daño a alguien, sino para que se vea en un espejo tal cual es.

 

 

2932, ‘¡No vengáis, aquí ya casi estamos como vosotros!’

Ese casi para un desesperado, que ha visto la muerte y la destrucción, el hambre y la miseria, que lo ha perdido todo, que huye del infierno, ese casi le parece una fortuna.

 

 

2933, ¿Qué es mejor que una fundación política -pongamos FAES, de derechas, facha- se endeude en un banco, o que el gobierno con el dinero de todos, la subvencione?

En cuanto que un solo partido -Podemos- haya provocado un cambio en la manera de actuar -con menos corrupción- de los partidos, eso es una vanidad digna del niño más tonto de la clase.

 

 

2934. La independencia, que es libertad, no es hacer lo que uno quiere. Porque siempre hay algo que nos atrapa, nos enjaula. La misma tierra es como una prisión, tal vez dentro de un tiempo si se van casi todos, la usen para eso.

Por tanto, allá donde estemos siempre habrá esa posibilidad de sentir que estamos en una prisión. Y por supuesto, siempre hay personas a las que nos agarramos, nos aferramos, porque nos sentimos mejor.

Por lo que el problema no es ser dependiente o no. El problema es cómo lo vivimos, qué hacemos con ese problema, si hacemos otro problema más. Pues el problema siempre llega porque estamos divididos internamente, no hay empatía, unión total y absoluta con lo que estamos haciendo, viviendo.

 

 

 

2935. La emoción es una reacción a un reto. Y por supuesto, es nuestro condicionamiento. Cada persona está condicionada por su lugar de nacimiento. dónde vive, por la cultura, la religión, la política, por la familia. Y todo eso es lo que va a conformar la emoción, el sentimentalismo.

Pero ese sentimentalismo emocionado si se desborda puede generar crueldad, violencia, guerra,

Sin las emociones los sentimentalismos, no podrían haber guerras, conflictos, disputas, con su crueldad, brutalidad.

Por tanto, las emociones están ahí y no se pueden quitar, hemos de vivir con ellas. Pero sabiendo que si nos descuidamos, nos distraemos, nos lanzamos y caeremos por la pendiente del desastre, de la maldad, la amargura.

 

 

2936. Ninguno de los cuatro quiere la libertad, la independencia. Sólo que charlan el blablabá. En este caso de rechazar la libertad y la independencia, quiere decir que son todos faxes, fascistas.

 

 

 

2937. El ego es el resultado de las experiencias pasadas, que de tanto repetirse nos hicimos con ellas. Y entonces es cuando nos llega el que teníamos un cuerpo que estaba aquí y que otros estaban allá, que eran un tanto diferentes en sus maneras con las mías: eran más rápidos, más astutos y otros más despiertos.

Después dijimos este árbol es solo mío, para mí, no vengáis a comer aquí, luego pasó lo mismo con la tierra que la delimitamos y la vallamos.

Una vez ya teníamos los alimentos, etc., inventamos la política como la conocemos ahora: hablar, pactar, discutir, divisiones, conflictos, violencia y guerra. Y todo eso, es lo que constituye al ‘yo’, al ego.

 

 

 

2938. Por eso la belleza y la fealdad, residen dentro de nosotros, no fuera. En la vida verdaderamente no hay nada bonito ni nada feo. Todo es como es, como debe ser.