Torni Segarra

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 2296. ‘Cambiar aquello que no deseamos por una vida plena y sin inconvenientes.’

 

Cuando uno quiere cambiar tiene que enfrentarse con toda clase de dificultades. Y una de ellas es saber si eso que quiero es posible o no. Así que, a manera que vamos avanzando la realidad, la verdad, nos irá diciendo si eso a lo que queremos ir, conseguir, lograr es algo real y verdadero, y no una ilusión.

 

 

La verdad no es más que ver paso a paso como ésta va cambiando. Explicar con palabras la verdad no es posible. Porque las palabras llevan en sí implícitas el tiempo, son tiempo. Y la verdad es intemporal. lo eterno,

 

 

A veces algunos se refieren a la verdad como si fueran ellos mismos. Y por eso dicen que la verdad es saber quién realmente son, o somos. Porque el mismo paradigma de la verdad, actúa en nosotros, como en el resto de lo que es, la realidad que se manifiesta en cada cosa que existe.

 

 

 

 

 

 

 

2297. Pensar puede llevar su peligro. Pero decir ya todo se puede complicar más. Todo depende de la necesidad que tenemos de decirlo.

 

 

 

 

 

 

 

2398. Pero si eso mismo pasa en todos los países, cada escaño tiene un valor en votos distinto, según donde sea la elección. Parece que las ganas de odiar nos ciega, nos hace incultos.

 

 

 

¿Quién ha de decir que lo válido son los votos y no los escaños?

 

 

Lo que cuenta en un Parlamento a la hora de votar una ley son la mayoría en escaños. Los votos son el vehículo para llegar al escaño del Parlamento.

 

 

Y el Parlamento es operativo mediante las votaciones que aprueban o niegan según los parlamentarios.

 

 

 

 

 

2299. Tener sueños tiene su riesgo y peligro de que no se hagan realidad. Por eso, si no tengo sueños, todo lo que venga, toda la vida es un sueño que se hace siempre realidad.

 

 

 

 

 

 

 

2300. ‘Acepta y reconoce que lo que hayas hecho en el pasado fue lo mejor que pudiste hacer con tus

conocimientos de entonces. Tus acciones reflejaron tu conciencia’.

 

 

Si decimos lo ‘mejor’, ya entramos en el ámbito mundano del ‘yo sí que sé’. Para que haya libertad la dicotomía del bien y del mal no tiene que estar ahí.

 

 

El bien y el mal es división, inarmonía, la anarquía y la perversión del proceso de la verdad.

 

 

La verdad también tiene su aparente anarquía y caos, porque no sabemos ver el orden que hay en ello, es demasiado largo para ver todo el proceso intelectualmente. Por eso en el ámbito psicológico, espiritual, la mente es un obstáculo. Y de ahí llega la libertad.

 

 

 

 

 

 

 

2301. Si en ese espacio o foro, hay libertad entonces eso implica el poder cuestionar lo que se dice, se expone. Si no hay libertad no hay ningún problema.

 

Cuando alguien tiene la oportunidad de hacer una visita a un monasterio o convento, puede que sean retraídos a la hora de comunicarse. En ese caso está claro, pues ellos se encierran allí, dando la espalda al mundo. Pero pierden la libertad, porque la ven como un peligro. Es decir, tienen miedo y temor, nada que ver con la religiosidad, la espiritualidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

2302. Estar informado, tener conocimientos, es adecuado para poder vivir en este mundo y su sociedad. Pero una sobrecarga de información y conocimientos, nos resta sensibilidad, nos hace indiferentemente, indolentes. Pues todo eso no tiene fin, pasando las personas y su relación a un plano secundario, entrando en una especie de secta, con su jerga, etc.

 

 

 

 

 

 

 

 

2303. La felicidad es caprichosa, ella viene y se va cuando le da la gana. Y si no lo aceptamos es peor, pues la felicidad no se la puede forzar, obligar, maltratar, pues ante eso ella no puede ser.

 

 

 

 

 

 

 

 

2304. La vulgaridad, la superficialidad, es idólatra, se aferra a todo tipo de objetos, máquinas, que la fascina. Y como adora un máquina programadas, quienes no pueden pensar profundamente se convierten en maquinas programadas.