Torni Segarra

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5555. Los seres evolucionados son como todos nosotros, pero más evolucionados, más desarrollados mentalmente. Es como una persona que es un atleta, un campeón, comparado con el que no lo es, tiene un cuerpo más preparado para la actividad física. Pero, no se escapa de todos los problemas psicológicos, los problemas del deterioro corporal. Y por eso, sea quien sea va a tener que pasar por donde pasamos todos: el dolor ineludible que genera la vida. Por tanto, todas las consecuencias que ese dolor genera. Y el desear huir de él, cueste lo que cueste. 

 

Así que, aunque las personas más desarrolladas mentalmente pueden gestionar mejor cómo enfrentarse al dolor, no por eso van a dejar de sufrirlo.  

 

5556. Por eso la comparación genera división. Cada cual es como es, y tal vez, no puede cambiar. Y por eso, lo hemos de aceptar tal cual es, es decir respetarlo y amarlo.

 

 

5557. Si toda la energía y el tiempo que invertimos para ejercitar el cuerpo lo dedicáramos en hacer cosas de provecho: instruirnos, hacer obras de caridad, de ayuda, comprendernos y comprender cómo funciona el pensamiento, la mente. Seguro que no necesitaríamos dedicarle tanto tiempo al cuerpo para desbravarlo, desahogarlo, ponerlo a tono.

 

 

5558. ¿No hay una contradicción cuándo pensamos que todo es amor en los textos llamados sagrados, para a continuación leer en ellos: ‘Si alguno viene a vosotros y no trae la doctrina de Cristo, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que dice: ‘Bienvenido participa en sus malas obras.»

Esto es el típico texto para comer el coco –condicionar, alienar- a las inocentes y vulnerables personas. Vamos a entrar en ello: Cristo todo es amor, ¿no? Amor a los más débiles, más infortunados, los errados, los perseguidos, los vagabundos a los que hay que dar de comer y beber, un lugar para dormir, etc. ¿Y, cómo a continuación se rechaza a una persona, se le niega la bienvenida, porque supuestamente se dice que es mala persona, por sus malas obras?

 

Dicho esto como entrada, hay que decir que el amor, que lo incluye todo -el mal y el bien- no es lo que nos han dicho los que creen en dios, las religiones, los humanistas, los políticos de la izquierda humanista e igualitaria. Porque el amor, no tiene patrón, y por eso es siempre lo nuevo, de manera que no hay ley ni sistema, ni ideas ni teorías viejas o nuevas, que le afecten.

 

De manera que, el amor no se puede vender como una idea, un remedio -porque es por igual un veneno como el antiveneno-, no se puede explicar con palabras, porque él está más allá de las palabras, los conceptos, por bellos y agradables que estén escritos.

 

Igual de complicado, y erróneo, es hablar de dios y de su amor. Porque si dios es todopoderoso –no hay obstáculos para hacer o no hacer nada-,  nos tiene amor, ¿por qué nos ha creado, igual que a todas las criaturas, ésta amargura de vida en la que para vivir hay que comer, alimentarse, y  por ello tener que  matar a otros?’

 

 

5559. Lo bonito, lo maravilloso, lo bello, es una vida no corrupta, de compasión y amor. Si no se tiene eso, todo lo demás no tiene ningún valor verdadero. Porque lo deterioraríamos lo maltraeríamos, lo destruiríamos todo, creando tal caos que también nosotros nos destruiríamos.

 

 

5560. La realidad es que lo que está más allá de las palabras, no se puede explicar por ellas. Por bien escritas que sean, lógicas y razonables, bellas y atractivas. Por renombrado que sea, un maestro, un gurú, etc., las que las escribe o las transmite verbalmente.

 

 

5561. El placebo no puede ser la mente, porque aunque ésta tenga su capacidad, también tiene su límite. Cómo utopía queda bien creer que la mente lo puede todo. Hay algunos en India, y occidente también, que dicen que todo es una ilusión: el comer. el dormir, la enfermedad y su tratamiento para curarla, etc. Pero ellos no pueden vivirlo, ponerlo en práctica. En el sentido de no perecer en el intento.

 

 

5562, El perdón es curativo, ya que libera al culpable y a la víctima. Porque cuando no hay perdón es como si se repitiera el daño, el delito, al vernos otra vez.

Es muy diferente cuando vemos a alguien que le hicimos algún daño, el verlo habiendo ya acabado con el sentimiento de víctima y verdugo. Pues cuando aún no nos hemos liberado de la culpabilidad, o del daño que hemos recibido, cuando nos volvemos a ver la tensión, la presión, es lo que nos pone  en desorden, nos deteriora, tanto psicológica, como físicamente.

 

 

5563. ¿Quién es dios? ¿Quién ha creado a dios? Y, ¿quién ha creado a quién ha creado a dios? ¿Entienden el absurdo de todo ello? ¿Por qué se aferran a esa idea de dios, que nos divide de los otros que también tienen otro dios? Si no tiene consistencia, ni sentido, por la manera cómo creen encerrados en ella, como si estuvieran en una jaula o atados de una cadena.

 

 

5564. También se podría añadir: que los retos que nos llegan no sean demasiado poderosos, envenenados, y nos desborden. Y entonces, el amor como lo conocemos, pase a un estado de defensa y ataque. Porque, si en el trabajo o en el hogar donde convivimos con los compañeros, los jefes, con los hijos, la esposa, etc., se genera una situación de injusticia, de falta de respeto, entonces el amor pasa de esa dulzura que puede tener a algo más serio y profundo: la búsqueda de la justicia y el respeto.

 

 

5565. Las metas, y sus senderos y caminos para llegar a ellas, es lo que hace que nos destruyamos unos a otros. Porque mi meta y su camino, que yo exhibo, que yo proclamo, con la que me identifico y aferro a ella, a otro no le interesa, pues también tiene su meta, su sendero al que ha entregado su alma, su vida.


Esto en principio, parece todo normal y favorable para uno, para cada cual. Pero cuando un reto nos supera, nos desborda, es cuando llegan los problemas mediante eso que nos divide, nos enfrenta: nuestras ideas y teorías, las metas y la manera de llegar a ella.


Y eso es lo que sucede en el mundo, sucede a cada cual, sea quien sea. Ahora mismo lo podemos comprobar, observar, con el terrorismo que se ha cebado con París, y otros sitios, y sus respuestas. Los terroristas y sus víctimas, tienen sus metas: vivir de la manera que cada uno cree que es la más adecuada.


Y como las dos partes son tan poderosas, usan la violencia en sus máximas expresiones, empiezan a destrozarse mutuamente. ¿Pueden cesar los dos ahora, no luego, mañana, dentro de un mes o unos años? Tal vez sí, tal vez no. Porque la guerra, es como un gran incendio que al principio se puede extinguir fácilmente, pero si se expande en toda su posibilidad lo ha de quemar todo, hasta que ya no se pueda destruir más.


Así que, todos estamos en el mismo barco, en la misma tierra, todos somos responsables también de todo lo que sucede. Y por eso, hay que estar muy atentos y alertas a todo cuanto nos sucede, descartando radicalmente todo lo que nos divide: las metas, sus senderos y caminos para conseguirlas, que son nuestras ideas y teorías de cómo ha de ser la manera de vivir, nuestra manera de vivir. Que por la fuerza de los hechos se tiene que enfrentar con otra manera de vivir aparentemente diferente, aunque todas son básicamente iguales: divisivas, generadoras de conflicto, violencia y guerra.