Torni Segarra

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 2883. Sin libertad no somos nada más que un animalito, que está atado o enjaulado. ¿Es eso así cómo queremos vivir? Libertad no quiere decir tener una jaula más grande, llena de juguetes, o tener la cadena de la que está atado un poco más larga. Libertad es ir más allá de las jaulas, las cadenas.

Y para ello, hay que empezar por tener liberta total para poder observar, mirar, ver, en todas direcciones. El mismo acto de mirar con libertad, es el que hace que llegue la inteligencia, la sabiduría. De manera que esa acción libre, es orden. El orden tan necesario, imprescindible, para vivir.

 

2884. Pero no crees que el problema principal sigue siendo uno. Si tú me insultas y estoy atento a todo el proceso por el que me has insultado, entonces veré la lógica, la trama que hay hasta llegar al insulto.

Es como decir: ya estamos con el lunes fastidioso, pesado, etc. Pero eso, si nos damos cuenta que es porque ayer fue domingo, y el día anterior sábado, etc., con todo lo que ello lleva consigo, entonces todo cambia.

Uno se ha hecho mayor porque era niño. Uno se hace viejo porque era joven. Entonces, ¿qué queremos vivir irracionalmente, sin lógica, sin inteligencia, sin orden ni diligencia?

 

2885. Lo que pretendo decir es que una persona es buena pero en relación a otra que es menos buena. Es decir, Buda, Gandhi, Mahavira, etc., se les veía buenos, inteligentes, porque la mayoría no lo son. Es como decir a una persona que es muy guapa, que tiene belleza. Pero sin darnos cuenta que esa belleza se basa en la comparación con otros que no lo son tanto como ella. Si no hubiera comparación, contraste, cotejar, todo lo veríamos igual, sin elevar a unos más que otros.

Pues todo está relacionado fatalmente con todo. De manera que si uno es un especialista, un cirujano o ingeniero, no son ellos los únicos importantes. Ya que les han ayudado los profesores, los que dirigían la Universidad, los que trabajaban mientras ellos estudiaban, para así poder el gobierno pagar los gastos de luz, de agua, de limpieza, de teléfonos, de conexión a internet.

Y eso mismo pasa con los que tanto nos gusta adorar: ellos tienen un pasado que les condiciona a ser como son, sin mayor ni menor importancia. Es eso lo que pretendo decir.

Ahora bien, dicho esto, llegan unos que empiezan a adular a esas personas que ven más que los que ven menos, les cantan, les dan dinero, regalos, les entregan sus vidas, les construyen templos o conventos, ashrams, monasterios.  Y entonces es cuando llega el seguimiento, la dependencia, el aferrarse, fundando un organismo para dirigir todo eso, que acaba en eso que son las religiones organizadas.

 

2885. Cuando uno está en orden es como si estuviera encima de una ola  de mar, hasta que llega el final y desaparece.

Nosotros no hacemos eso, queremos cambiar la velocidad, el rumbo, salir de ella, reprimirla o acelerarla. Y todo eso es lo que genera nuestra confusión.

Ahora bien, ¿puedo cambiar todo este estado de desorden en que vivo? El verlo claramente, como un hecho que nos quema, si es posible o no, es lo que nos traerá el orden.

 

2886. El deseo siempre es el mismo, ya sea para hacer una maldad, hacer servicios sociales, o cuidar un jardín para que vayan las mariposas. Pues el deseo es generador de brutalidad y de crueldad.

Es decir, el deseo es la lucha entre los opuestos, entre lo que quiero y lo que es, la realidad.

Uno quiere alimentar a los pájaros y pone en su terraza migas de pan para que coman. Al principio llegan unos pocos. Al cabo del tiempo ya hay gran cantidad, que empiezan a generar desorden: ensucian las barandillas de la terraza, y también las de los vecinos, se llevan los trocitos de pan que caen en la calle, puede que encima de las personas.

Y, además los pájaros que vienen a comer, están más robustos, fuertes, y no dejan comer a los menos afortunados, los menos fuertes, por lo que estos tienen menos oportunidades de emparejarse, defender su territorio, etc.  Por lo que, el desorden se ha instalado allí.