Torni Segarra

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5063. Falta decir, que uno de los síntomas de paz interior es ser totalmente libre. Y como consecuencia dar a los demás también la posibilidad de ser libres.

 

5064. La realidad no se puede contener en unas palabras. Porque como ya sabemos: el que dice que sabe es que no sabe. Porque todo no lo podemos abarcar, saber.

 

5065. Es posible la generosidad -la capacidad de dar amor y afecto sin condiciones, ayudar sin pedir nada a cambio-, no digamos que sí ni que no. Investiguémoslo en nosotros y si somos capaces de llegar al final y ser sinceros, lo veremos, lo experimentaremos de primera mano.

Pues repetir lo que dicen otros, repetir palabras, es lo que siempre hacemos. Y por eso, somos de segunda mano, superficiales, sin ver la realidad ni la verdad de las cosas, de la vida.

 

5066. La mente ya sea pequeña o grande, eso no importa. Lo que importa es que no sea corrupta, divisiva.

 

5067. De dónde venimos no lo sabemos, aunque es de la nada. Somos criaturas que para vivir han de comer, con todos los problemas que ello acarrea. La misión, si la quieres, es sobrevivir de manera que hagas el menor daño posible a los demás y a todo lo que te rodea. Siempre hay libertad para hacer o deshacer todo lo que haga falta. Porque la libertad no conoce el miedo, ella actúa en el presente, en el ahora.

 

5068. Lo importante, lo definitivo, son las acciones y no las palabras. La acción es vital. La palabra es muerte, porque antes de ella la mente ya lo ha pensado. Es como cuando decimos a alguien que le amamos, y eso es la respuesta del impulso o sentimiento de afecto mental que luego se traduce en palabras. Por lo que ya no es lo verdaderamente nuevo. Porque, uno puede pensar que ama a otro ahora, pero al instante siguiente no amarlo en absoluto.

 

5069. El problema es que nos hacemos perseguidores del placer. Y por eso, el placer lleva al dolor. Pues nos hacemos adictos, nos atrapa, y nos genera todas las miserias: dependencia, sumisión, indignidad humana, robar, confusión ante lo adecuado o no, etc.

 

5070. La vida es cambio sin cesar. Si nos oponemos a los cambios, es como si quisiéramos detener a las aguas de un gran río. Tal vez, lo conseguiríamos pero el desastre llegaría pronto, pues las aguas o saldrían por los lados o romperían la presa,

Por eso ver la realidad de cómo funciona la vida, genera libertad. Y esa libertad hace que no se interfiera en la esencia de la vida: los cambios.

 

5071. Pero, aunque hayamos sanado alguna parte dentro de nosotros, no quiere decir que eso tal vez no va a volver. Pues, hay que saber que nosotros somos los que queremos siempre algo, pero todo no lo podemos conseguir: la perfección.

 

5072. Cuando uno descarta radicalmente lo negativo, lo que queda es lo positivo, aunque no podemos saber lo que es. Porque si lo supiéramos se convertiría en negativo, objeto a perseguir, desear, manipular, ser corrupto, cruel para conseguirlo, indiferencia del daño que causamos con tal de conseguirlo. Así que no sabemos nada de lo nuevo que está por llegar.

 

5073. Hay un problema en la plenitud -que vendría a ser estar totalmente  atento a todo, sin elección alguna-. Pues esa atención total, esa plenitud, tanto llega como se va de una manera caprichosa, recurrente.

O sea que la plenitud, sólo puede serlo cuando se incluye lo que no está pleno, en plenitud. Porque, lo pleno es la ausencia de división interna. Y como eso, no puede ser tampoco siempre, para qué cese esa división hay que incluirla.

Es como si a unos amigos les llega una persona nueva que quiere ser amigo de todos. Pero por su idiosincrasia, sus maneras y costumbres, no puede serlo. Pero para que exista la plenitud ha de haber el milagro de poder integrar a esa persona nueva como amigo igual que todos. Es decir, que sin amor, que es el que hace posible la integración, la plenitud, no hay nada que tenga sentido ni significado verdadero alguno.

 

5074. Si no hay amor hagamos lo que hagamos nada tendrá ningún valor verdadero. Podemos recorrer todo el mundo, hablar muchas lenguas, ser eruditos, cultos, muy desarrollados, tener el dinero necesario para poder vivir como los ricos, pero esencialmente seremos desdichados, que hará que esa desdicha pase a los otros en forma de pobreza, miseria, sufrimiento y dolor. 

 

5075. Eso es la lógica de la vida: si comemos mucho, luego no queremos comer tanto; si nos excedemos en el trabajo, llega un momento en que nos agotamos y no podemos hacer casi nada. Y al revés también sucede lo mismo, Los seres humanos estamos constituidos de manera que si nos pasamos en algo que hacemos, ha de llegar la corrección mediante la observación, o si no lo vemos no somos conscientes mediante la punición, el dolor.