Torni Segarra

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321. El problema de la filosofía, de la teología, de la mente, es el mismo que el de la conciencia. Pues a todo afecta el infinito,  ya que todo lo que existe forma parte de él. De manera que todo lo que afirmamos o negamos, tanto se puede rechazar como aprobar infinitamente. Por lo que todo se convierte en una especulación, en una vanidad, en un entretenimiento.
El ser humano es un robot en el sentido de que está programado, condicionado. Ahora falta ver, si podemos ir más allá de esa programación y condicionamiento. Cosa que la máquina no puede: ella es completamente lineal, inequívoca, sin capacidad de cuestionar su programación.
Por ejemplo, los animales que son como máquinas incapaces de salirse de su programación, no se pueden suicidar. Pero los seres humanos, sí que lo hacen.
 
322. La felicidad es la ausencia de división y conflicto interno, cuando el cuerpo se mantiene silencioso, donde todo lo que sucede no molesta.
 
323. ¿La belleza no es la ausencia de fricción, de división, sin rechazar o huir, ante algo que vemos u observamos? ¿Puede haber alguna nube fea, algún árbol?
Los seres humanos cada cual es como es, son la consecuencia de lo que la vida les ha hecho, por tanto todos son bellos. Si sabemos ver, todo lo que existe es bello.
Pero para ver la belleza externa, fuera, ha de haber belleza dentro de nosotros. Y esa belleza interna sólo llega con una vida de honestidad, de sensibilidad hacia todo lo que existe.
 
324. Todos somos adictos a algo. El problema es no darse cuenta de lo que ello lleva consigo.
 
325. Lo más adictivo -por ser necesario- es la relación. Y en la relación se desarrolla la imaginación. La relación es el combustible para que pueda funcionar la vida. Como lo estoy haciendo ahora escribiendo para unas personas con las que me relaciono.
 
326. Los libros los escriben personas, y por tanto tratan sobre ellas, lo que hacen. Por lo que donde haya personas en directo, los libros no tienen el valor que se les da.
Es como un director de cine que prefiere ver películas. Y sin embargo no quiere dirigir.
 
327. Si corremos mucho los otros no nos pueden seguir. Todo lo mucho se soluciona con menos. De lo contrario llega el aislamiento, los problemas.
 
328. El humor en su justa dosis es pedagógico. El peligro siempre está en que los otros no lo acepten, ya que se sienten ofendidos.
 
329. Si esperamos las respuestas de los libros, los problemas seguirán ahí. Pues los libros no son nuestra experiencia directa, de primera mano. Por lo que nos hacemos seguidores, repetidores de lo que los otros han dicho.
Lo verdadero, la verdad, solamente la puede ver uno, cada cual, directamente. Si es que queremos ser libres, con compasión y amor. Pues la verdad no se la puede encapsular en palabras, ni en libros ni en imágenes, ni historias extravagantes, alucinantes.
 
330. Si nos entregamos a alguien no somos libres. Ni tampoco tenemos opciones.
 
331. José: ‘¿Cómo se genera la comprensión absoluta de algo?’
Toni Segarra: Es muy fácil, José, poniendo toda la energía, la atención, la pasión en eso que estamos haciendo. Pues en el momento en que cese la división, y haya unión, la inteligencia entra en acción, está operando.
José: ‘Es difícil poner todo de uno mismo en lo que estamos haciendo, es difícil que cese la división, como crear la unión.  Yo a veces pienso que pongo todo mi ser en algo y al parecer no es así, ¿por qué?’
T. Segarra: Respuesta: Porque no estás a gusto en eso que haces. Hay deseos ocultos que quieren algo diferente de lo que estamos haciendo. Creo que el éxito está en el apetito que tengamos. Cuando tenemos sed de verdad bebemos, cuando tenemos hambre comemos, cuando tenemos sueño dormimos. No hay más cera que la que quema.
 
José: ¿‘Cómo hacer para que el apetito estalle y ser el mejor en lo que se haga siempre?’
T. Segarra: Comer solamente cuando tenemos apetito. Es decir, hacer algo porque lo queremos hacer, llegar hasta el fin aunque provoque un caos. Pues este caos va a generar orden. Es lo mismo que cuando estamos aburridos, a disgusto, y queremos huir. Hemos de permanecer en eso hasta que la acción sea sin el pensamiento. Pues el pensamiento nos divide y la acción que surja seguirá siendo confusa, desordenada. La acción del ver en su totalidad es la inteligencia en acción, es lo que genera el orden. Si vemos y sentimos que al tocar un utensilio de cocina nos quema la mano, ¿verdad que la acción de apartar la mano es inteligencia?
José: ‘Lo es’.
 
332. Cuestionar y ser escéptico a todo lo que nos llega, nos dicen, es la manera de tener libertad de pensamiento. De manera que quienes actúan con  perversidad no nos puedan embaucar.