Torni Segarra

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 6008. ¿Cómo podemos saber que algo -la esencia y el cariño de una persona- no se pueda perder? Pues todo lo que es, lo que existe, está condenado a desaparecer. Lo que estoy diciendo ahora, va cambiando a cada instante y momento que pasa, transformándose, adaptándose a la implacable realidad de lo desconocido.

 

6009. Lo más importante para comprender a los otros, descubrir por qué hacen o no hacen algo, es conocernos a nosotros mismos. Pues los demás, ante un reto cualquiera, ya sea político, social, de amistad o de negocio, hacen lo mismo: hacer las cosas de manera para no perder; y si se pierde que sea lo menos posible.

Y por eso, que las dos partes no quieren perder han de dialogar, investigar cual será la manera de que ninguna de las dos pierda. Lo que quiere decir, que las dos partes han de ceder, perder algo. Tal cual como sucede en las relaciones personales, que, si no cedemos, perdemos algo, la relación no puede ser.

 

6010. No usemos tantas palabras lisonjeras, bonitas, y atengámonos a nuestros hechos. Pues los hechos es lo que importa. Decir te amo, eso no tiene ningún valor, si no vivimos ese te amo.

Cuando las palabras son tan importantes, les damos tanto valor, es porque interinamente no tenemos compasión, afecto, no tenemos necesidad de que los otros no sufran.

 

6011. Repetir lo que dicen los otros por noble y bueno que nos parezca, eso nos hace dependientes, nos sume en el desorden, en la confusión, en la ignorancia. Porque el maestro, el gurú perfecto no existe. Ya que todos participamos de la misma mente condicionada por el miedo, condicionada por la vanidad, condicionada por el deseo de seguridad.

Uno ha de ser su maestro y discípulo a la vez. De esa manera uno es libre; es una luz para sí mismo y para todos los demás.

 

6012. Una sonrisa es muy poco para aplacar los males, la maldad de la vida. Pero todo lo que hacemos es importante, adquiere la autenticidad de la transcendencia cuando sabemos a dónde queremos ir a parar. Si nuestra energía, fuerza vital, el prajna -entendimiento, sabiduría-, van en dirección adecuada: renunciar y ceder cuando es preciso, descartar la vanidad, el deseo de más y más por bueno que sea, entonces esa acción es ordenada y va a generar orden en el mundo de manera que no haya pobres, hambrientos, moribundos por las calles, ni la división que es la causante de todo mal.

Y si queremos ir a parar al derroche, a la corrupción e inmoralidad, a la persecución del placer, al egoísmo con su insensibilidad e indolencia, indiferencia, entonces cada cosa que hagamos va a generar más desorden, más división, más hambrientos, más hambrunas, más indiferencia ante la brutalidad, la crueldad, más hombres a la deriva.

De manera que para ayudar a los demás no hace falta ir muy lejos y construir centros de ayuda, que se convierten en imperios que manejan millones, usan las intrigas de los ricos para que les den dinero para así hacerse más grande aún, algo que se ha convertido en un negocio de la ayuda.

Pero como el desorden está ahí, ayudan, curan a unos cuantos, dos, cinco, diez, treinta, pero matan por su manera de vivir fanática, condicionada, mundana, a centenares, millones, esparciendo todo el dolor y sufrimiento por toda la tierra. Que es, el desorden y la confusión en acción, operando. Aunque sean vistos convencionalmente como buenas personas, que ayudan en servicios sociales, por todo el mundo, sin darse cuenta que a la vida y sus maneras no se la puede derrotar, ni vencer, porque cualquier batalla contra ella creyendo que vamos a erradicar el mal, la pobreza, el hambre, las enfermedades incurables, la muerte, va a incrementar el dolor y el sufrimiento.

 

6013. La vida es algo muy serio, que muchos la quieren disfrazar con entretenimientos, pasatiempos, distracciones, festivales. Pero aun no teniendo nada contra ello, sí que están sus males consecuencias como la indolencia, la insensibilidad e indiferencia, que hace ver a los demás como colaboradores de la fiesta o molestadores para la diversión.

Creándose una casta derrochadora, sin respeto por lo básico que necesitamos, haciéndose avariciosa, mezquina, sin importarle las consecuencias que genera su comportamiento egoísta en los demás.

 

6014. Las personas que viven en el campo o en zonas rurales tienen una capacidad de comprender que la naturaleza es la que manda, tiene la última palabra ante un proyecto a la hora de hacer una labor, algo, que es natural a ellas mismas. Entienden como entienden los que viven en la orilla del mar, sus mareas, la calma, sus diferentes oleajes y colores, tanto del agua, las nubes, como el cielo.

 

6015. Aprovechando la ocasión, te digo que no ganaréis -os tendréis que ir a casa como viejos con Felipe González, Guerra y compañía- mientras no dejéis de ser monárquicos, nacionalistas centralistas españoles, mientras apoyéis a la tortura y asesinato violento de los toros.

 

6016. Eres tan egoísta y descarado, que cuando algo no sale a favor de tu negocio lo infravaloras, lo rechazas, le quitas el valor para destruirlo. Pero, no. Eres un charlatán de feria, que está gagá, que va pidiendo para satisfacer su vanidad, su ego, que le den algo por las editoriales, los periódicos, etc., aunque el precio sea vender a tus padres, hijos y a quien haga falta. No tienes nada de moderno, pues tu mente es como un adoquín: clavada y anquilosada, adicta a lo inmoral, lo facha.

Lo dicho, eres un descarado, un sin vergüenza.

 

6017. ¿Estás contra la libertad? Pues si es así, vas a sufrir mucho. Pues lo que más enemigos genera es imponer leyes, normas, costumbres, etc., que no sirven para nada más que perviva el viejo, corrupto e inmoral sistema.

A ti te gustaría que alguien te dijera: ‘Esta mujer ya está con la tabarra, repitiendo como cada año, lo que sólo una minoría rica y poderosa, corrupta, necesita para proseguir con su vida de escándalo, de ladrones robando, de prebendas, de castas, de algo tan ridículo como heredar el poder por la gracia de dios.

Así que digamos lo que tengamos que decir, pero sabiendo que, aunque tengamos, según nosotros la razón, el tirano dictador, ya está a punto de salir por nuestros comportamientos fanáticos, integristas, inamovibles.

 

6018. El problema no es servir alcohol en la mesa -porque hay libertad para ponerlo-. El problema es lo qué hacemos con el alcohol, lo que nos genera en nuestras vidas. Estamos acostumbrados a ser superficiales, banales, pero la vida es algo muy serio. Y lo que es objetivamente dañino por cara, derrochadora e inmoral, causante de agravios, es la monarquía. ¿Qué no ven cómo viven, de la manera tan escandalosa ante los desahucios, ante la pobreza que va en aumento, con la indiferencia y la indolencia hacia los menos afortunados? Pues de lo contrario no llevarían la vida que lleven, la descartarían.