Torni Segarra

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5110. Podremos recorrer todo el mundo, pero nosotros siempre seremos lo que somos: personas que queremos algo, pero que no podemos conseguirlo. Queremos eludir el dolor por medio de técnicas, sistemas, religión, espiritualidad, psicológica, drogas, sacrificios, etc., pero el dolor siempre está ahí.  

 

 

5111. No se trata de lo que nuestros hijos hagan con nosotros. Se trata de lo que nosotros hacemos con nuestros padres.

 

 

5112. Tienes razón, Isidro. Y por eso he eliminado el comentario. Solamente, los veo como seres humanos, acorralados, acosados por un poder inmisericorde. Que da la impresión de que no los puede encausar de una manera clara. Parece que les ve como les veo yo mismo: no puedo decir que si son. o no son culpables, cuando oyes a todos.

Lo que sí que está claro es que ese sistema político, y la manera de vivir de los políticos -con esos sueldos y prebendas-, de una manera o de otra genera inmoralidad, corrupción. Y todo lo que trae consigo, eso que estamos viendo en todas partes: la acción de la justicia contra ellos, pero la mayoría de una manera o de otra se zafan de ella. 

Por otra parte, los que están en contra de la libertad de Cataluña –que también son inmorales y corruptos-, como hacen de coro, de los jueces y la justicia, que acosan a los presuntos encausados, todo eso de la justicia verdadera parece que sea algo irreal. 

Porque dices: estos celosos, envidiosos, nacionalistas centralistas españoles si acusan a otros que sí que están a favor de la libertad de Cataluña, lo hacen por rabia, por deseos de venganza, para que Cataluña no sea libre, sin importarles la verdad, sin ser escrupulosos con la realidad, la ley. 

 

 

5113. Todos los problemas de la vida -toda la vida misma- se puede explicar e informar de que hay algo que se llama libertad. Que es estar libre del condicionamiento, de la programación. Pero, desafortunadamente, eso no puede ser en su totalidad. La realidad es que es preciso para sobrevivir, no ser perfecto. Y una actitud en principio imperfecta, como es el juzgar, se tiene que hacer.

Si somos padres, si estamos a cargo de niños o jóvenes, ellos son inexpertos y actúan a su manera. Pero no se dan cuenta de que algunas actitudes pueden generar desorden, caos, anarquía. Y entonces, el que está a cargo de ellos, tiene la obligación de hacer de juez y decir que eso que se hace no es correcto y no se tiene que hacer, que está prohibido. 

Como por ejemplo encender fuego para jugar y divertirse, una pequeña hoguera, en un pequeño apartamento. Donde puede propagarse un incendio que afectaría a ellos mismos -su casa- y la de los vecinos. 

Solamente para vivir sin no juzgar, habría que vivir totalmente libre de todo: que encienden fuego en el piso bien; que queman el piso y hacen daño a los apartamentos vecinos, bien; que viene la policía y me detiene por no saber conducir a mis hijos, bien; si me llevan a la prisión también bien. Si me condenan a tres años encerrados, bien. 

La pregunta: ¿Se puede vivir así -o peor porque se podría tratar de violencia, asesinatos, etc.-, de esa manera sin poder juzgar, intervenir, por el orden -que aunque sea doméstico es tan importante como el de un ingeniero que hace una gran autopista, o el de un presidente-? 

 

 

5114. La libertad -que es amor- se basta a sí misma. Porque la libertad es orden, genera más orden en cada respuesta a los retos.

Cuando queremos conseguir algo aprovechándonos de la libertad, entonces la libertad no puede ser. Al igual como sucede con el amor. Los beneficios no se consiguen, ellos llegan. 

 

 

5115. Pero como no hay otra cosa, aunque sea que ‘no hay nada que haga ver la luz al final del túnel, un camino oscuro con una vela que se mece ante la más leve variación del ambiente’, la vida hay que vivirla. 

Viviéndola de la única manera que sabemos: para que todo funcione mejor, han de haber buenas relaciones con las personas con las que convivimos y con las que viven a la otra parte del mundo. 

 

 

5116. Todo en la vida, la vida misma en sí, todo lo que nos sucede, nos enseña, nos informa, nos instruye, son nuestros verdaderos maestros, salvadores, gurús.

 

 

5117. ‘Yo me comprometo a vivir con intensidad y regocijo, a no dejarme vencer por los abismos del amor, ni por el miedo, ni por el olvido.’ 

¿Eso puede ser, si eso es la vida misma? La vida es ingobernable. Y lo único que podemos hacer es vivir lo que ella nos depara. 

Eso de querer desafiar a la vida nos puede llevar a la locura. ¿Podemos desafiar al frío, al hambre, al sueño, al calor, a las personas que nos disgustan, nos han hecho algún daño? 

 

El amor y la libertad sin perdón no pueden ser. Incluso el perdón está de sobra cuando conocemos verdaderamente como nos comportamos, cuando comprendemos nuestro condicionamiento.