Torni Segarra

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5228. ¿No han visto a las personas que después de trabajar se lanzan a la carretera para correr, a jugar al tenis u otro deporte, o a un gimnasio? ¿De qué huyen o para qué lo hacen? Y a parte de estas actividades hay otras más intelectuales, sociales, caritativas.

Todos de una manera o de otra huimos, unos lo hacen con elegancia, silenciosamente, diciendo que lo que ellos hacen sí que tiene sentido y significado; hay otros que son más ruidosos, exhibicionistas que les gusta ver y que los vean Pero todos huyen de la angustia vital, de la desesperación al ver en qué se han  convertido sus vidas.

Pero sin comprensión de la realidad, de cómo funcionan nuestros pensamientos, de cómo procede la naturaleza y la vida, toda actividad por sugerente, por relajante y tonificante que sea, no va a solucionar nuestro problema que es nuestra vida.

Todo está unido, de manera que el ver toda esta trama, es la misma acción liberadora.

 

5229. Todo el trabajo está en darse cuenta que estamos divididos y que así no podemos tener buenas relaciones y por tanto vivir. La división interna se manifiesta en rechazo a lo que tenemos ante nosotros o dentro de nosotros.

 ¿Así que el rechazo cómo cesará? No huyendo de ese rechazo,  ni reprimiéndolo, sino viéndolo en su totalidad haciéndonos amigos de eso. Y eso nos contará su verdad.

 

5230. ‘Muchos, no todos, nos convertimos en los hacedores del bien, rescatamos a víctimas de sus sufrimientos, y en ello, nos perdemos a nosotros mismos y nuestra identidad. Dejamos de saber lo que somos, lo que queremos. Anteponemos los deseos del otro a los nuestros. Estamos siempre disponibles a cambio de muy poco. Y eso no es sano. Ni para nosotros, ni para el otro o la otra.’

¿Estamos seguros de lo que quiere  los otros en  la relación que tienen  con nosotros? A lo mejor ellos piensan que nos están ayudando.

Hay una mujer de unos treinta y cinco años, que antes del verano se encontraba deprimida. Quería un perro. Tiene además del marido, tres hijos pequeños. Compró un perro pequeño por internet y por teléfono, pero el perro no llegó. Hasta que al principio del verano su marido le trajo un perro de raza grande, cachorro de unos meses.

Pronto le pasó toda la angustia, la desgana primaveral que arrastraba, se animó sacando ella sola al perro para que hiciera sus necesidades. Y por las tardes de verano con sus hijos a pasear tres o cuatro horas.

Nadie se daba cuenta de lo que ella quería, necesitaba. Pero ella quería más vida, que el perro le proporcionaba. Pues cuando iba por la calle con el perro, las personas le preguntaban sobre él, los que también tenían perro se juntaban con ella e intercambiaban informaciones, se relacionaban.

Y ella con el perro se siente feliz, a gusto, a pesar de los muchos problemas que le causa –que también la animan porque tiene que solucionarlos-.

Ahora el problema es que se ha hecho dependiente de la relación con el perro y lo usa como un refugio. Y ella huye con el perro. Huyendo de una manera disimulada tanto cuando puede.

Por eso, insisto, ¿quién sabe lo que quieren los demás? Todos creemos que somos nosotros los importantes, los que ayudamos, los imprescindibles. Pero no. Eso es una ilusión. Porque todos somos básicamente iguales en lo psicológico. Somos ayudantes y receptores de ayuda a la vez. Como los perros que sacan los cuidadores a pasear. ¿Saca el perro al dueñp, o el dueño al perro?

 

5231. Si no lo queréis ver, esa es vuestra opinión, vuestra visión. Pero no estoy de acuerdo con vosotros. Igual que vosotros no estáis de acuerdo con lo que pasa.

Y así prosigue la cuestión. El problema está en que uno diga: ‘Yo si que puedo hacer lo que quiera, ser nacionalista centralista, etc. Pero tú no lo puedes ser ni te dejaré, etc.’. Porque, entonces viene la guerra. No conmigo. Pero si con otros que no son como yo. 

 

5232. Si nos hemos dado cuenta, todo lo que nos sucede internamente es un invento del pensamiento, de la mente. Que luego al repetirse durante más de mil de años, millones de veces como algo agradable al oído de miles de millones de personas, y que tiene su lógica con la compasión, el amor, todo parece una realidad. Y se establece como una realidad, que ya la mayoría considera incuestionable.

Y a todo eso, hay que añadir la superstición, la falta de instrucción y cultura de libertad, que hace que lo que en realidad sigue siendo un cuento como otros, como hay en todas las religiones organizadas, pase a ser venerado como otra de las verdaderas religiones. 

 

5233. Lo que pretendo decirte es que la raíz de todo enfrentamiento, conflicto, disensión. está en que dos personas o más piensan y ven diferente eso mismo que están viendo, viviendo. Y por lo tanto, hay un empate -porque en realidad todos somos iguales en lo psicológico-. Pero, resulta que ninguno de los dos no quieren el empate, quieren triunfar, ganar, someter al otro. Pero también dicen que no quieren violencia ni guerra.

¿Qué harán, Ángel, qué haremos si es que no queremos ni la violencia ni la guerra? ¿Te das cuenta del inmenso reto que tenemos ante nosotros?

Respecto a ‘lo de la rabia por la vida, el odio acumulado, la humillación a las personas, etc.’ Eso parece evidente cuando se leen tus abundantes comentarios, porque vas con el piquete para destruir lo que tú quieres destruir. Aunque no estoy en contra de ello, solamente era una información por si tú no te dabas cuenta. Y que ya sé, que puede ser algo subjetivo, pero como no lo sé es por eso que te lo informé.