Torni Segarra

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 2420. Desafortunadamente, para ver qué es eso de la llegada de un nuevo día, lo que, tal vez, es preciso ver como la vida se puede ir en momento. Entonces uno se hace tierno como un niño, respetuoso con todo lo que le rodea, más aun si tiene vida. Donde un estado de beatitud, de gratitud por un nuevo día con todas las oportunidades que ello conlleva. Es una sensación de inmensa riqueza, de fortuna, donde un ser humano es una maravilla sagrada, preciosa. Porque nos vemos tan vulnerables que pensamos que los otros, que vemos llenos de vida, son aun más afortunados aunque ellos no lo sepan.

 

 

 

2421. Hay una pregunta perturbadora, y a la vez liberadora: ¿Qué sucedería si todo el proceso de la vida -desde nacer hasta el morir- lo aceleráramos de manera que el nacer y el morir fuera un instante seguido de otro¿ ¿La muerte y la vida serían lo mismo, no? Serían como un instante de la eternidad.

 

Lo más maravilloso es que nosotros desapareceremos, como lo han hecho todos los que han estado en la tierra. Pero la vida proseguirá con más hombres, más animales y plantas, más de todo lo que es visible e inviable. Verlo y comprendedlo es la fuente de la serenidad, la misma que tienen los animales ante lo incomprensible, la muerte.