Torni Segarra

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 6027. ‘Quien viene a convertirnos en una nueva criatura capaz de amar a todo aquel que nos rodea y de promover la unión y la paz en el mundo.’ ¿Podemos las personas cambiar o estamos condenadas a vivir divididos unos de otros? Una cosa es la realidad, nos guste o no.  Y, otra cosa inventar otra realidad que nos gusta más.

Por tanto, es un hecho que estamos divididos, vivimos enfrentados, luchando, peleando, para sobrevivir de la manera que nosotros queremos. Pero eso que queremos, es algo subjetivo, irreal, un deseo particular. Porque uno para sobrevivir ha de compartir lo que tiene: su fuerza, su capacidad, sus posesiones, sus bienes, el dinero, su tiempo. Y eso es algo por lo que no podemos pasar, ni aceptar, ni asumir.

Por lo que seguimos con el viejo paradigma del egoísmo, que genera el ‘yo’ y ‘tú’, el ‘nosotros’ y el ‘ellos’. Son muchos los que han dicho: ‘Sígueme y yo te salvaré.’ Pero eso no ha dado un resultado positivo, ya que seguimos luchando, peleando, matándonos unos a otros. Hay unos que lo ven, pero otros ni lo ven ni quieren saber nada de estos temas.

Pero, la pregunta sigue ahí: ¿Pueden los hombres cambiar, de manera que no generemos maldad, las hambrunas, la pobreza, la miseria, la violencia, la guerra?

 

6028. El silencio, si no es una imposición es sanador, curativo. Pero no es el remedio definitivo como lo es el vaciado de todo, para que la nada -no ser nada- sea, para que el amor pueda ser.

 

6029. Hay para todos. No seamos egoístas, creyendo que lo nuestro es lo mejor, lo bueno, lo verdadero. Porque de esa manera no habrá ni amor ni paz.

 

6030. Este mundo es un mundo de peregrinos, aunque unos lo saben y otros no. Pues todos vamos de un sitio a otro sin saber en realidad qué es lo queremos. Y si lo que queremos es real o no.

Y como siempre hay un momento en que nos preguntamos, ¿vivo realmente para hacer lo que yo quiero, lo que yo hago? ¿O, la vida, el condicionamiento, la necesidad, me lo impone?

 

6031. No seamos inocentes: Jesús, con poderes de dios, no quiere ni necesita nada. Somos nosotros los pedigüeños, los necesitados, que estamos desesperados. Y por eso, inventamos toda clase de tretas, de alucinaciones, delirios. Por eso, es que somos condicionados, supersticiosos, fanáticos, creyentes.

 

6032. El presente es el presente, que va junto al ahora intemporal, es lo que importa. El pasado es tiempo psicológico y material que no sirven porque están muertos.

 

6033. Tengamos lo que tengamos va a ser un impedimento, ya que nos aferramos a eso que tenemos. Y ahí no hay libertad. Si no hay libertad no hay orden, no hay amor.

 

6034. Todo lo que adquiere una importancia desmesurada, que las personas incultas, inocentes, vulnerables, se aferran y apropian de ello, es preciso que haya mucho de leyenda y poco de verdad histórica comparada. Que no es asumida por la inteligencia mundial. Ya que esos fenómenos, se basan en creencias, en fanatismo, en fe ciega, en el condicionamiento heredado.

 

6035. Y, después de la fiesta de navidad, ¿qué pasa con nosotros que seguimos insensibles, indolentes, indiferentes, ante nuestros problemas, que son los mismos problemas de los demás -aunque no tan desafortunados como lo son otros-? Todo es una teatralidad, un papel que hacemos, pero que no nace verdaderamente de nosotros. Ya que si todo ese ruido y fiesta, alborozo bonachón, fuera verdadero, no viviríamos como lo hacemos.

 

6036. Porque no creen en ella. La pregunta se podría volver al revés: ¿Por qué quieres cambiar el verdadero significado de la costumbre de repartir los regalos a los niños en el solsticio de invierno? Para celebrar con la alegría que nos da el final y el comienzo de un nuevo ciclo de la naturaleza, en el que todo vuelve a ir a más luz, más calor con su energía, más riqueza y abundancia a la hora de ofrecernos los alimentos que recibimos de la tierra, del mar.

 

6037. La única religión buena, adecuada, es la que no existe. Pues la religión es el desapego. Es decir, para no ser nada, hay que ser libre: vivir sin estar aferrado, con desapego, negando todo lo que nos atrapa.

Porque el ego, el ‘yo’, que quiere proseguir operando, necesita identificación con algo para ser. Así que, cuando no hay ‘yo’, y su actividad, no hay apego, ni identificación.

Por tanto, la religión sería el estado de la nada: no tener nada, no ser nada, no querer nada, no saber nada.

 

 

6038. Por eso no se puede ir contra la evidencia de la importancia que tiene en el mundo esas tradiciones. Pero de ahí a no ver todo lo falso que es, la pantomima, el espectáculo exhibicionista, el desentreno de las emociones y sentimientos, el hedonismo, eso ya es otra cosa.

 

 

6039. Si crees que alguien o algo nos va a salvar del infierno de la vida -que es el único que existe-; es que no has entendido nada de ella, de sus maneras, se ley.

 

 

6040. Pero si ese dios del que tanto creen en él, es invento del pensamiento. Y no vale. O no vale la creencia que tienen en ese dios. Por tanto, busquen a otro dios más compasivo que no consienta las muertes de hambre, de enfermedades terribles, de la violencia cotidiana, de los terremotos, de las guerras. Y de todo el inmenso dolor que esta vida, como la vivimos genera.

Para el hombre tal y como ha estado creado, no es posible creer en ese dios todo amor, misericordia.