Torni Segarra

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5674.  El amor propio puede llevar al egoísmo más descarnado. Por eso, el amor propio tiene que mirarse en la relación cotidiana con las personas. Pues si no hay una relación de honestidad, de compasión, el amor propio es el veneno de la división.

 

 

5675. Terrorista es el que genera y causa terror mediante la crueldad, la violencia, la guerra. Sé que es una píldora difícil de tragar para los que se creen que viven en el orden absoluto e inmejorable.

 

 

 5676. Todos podemos ser fuertes y débiles a la vez. Lo importante es nuestra manera de encarar los retos que nos llegan sin parar.

 

 

5677. Todo lo que se hace en el cine, el teatro, las novelas y relatos, sólo puede ser que la esencia de lo que somos, cómo nos comportamos.

Por eso nuestra historia es la de la dramática, horrorosa violencia y la guerra. Y entre guerra y guerra, llorar por la tristeza y el dolor o aprovecharse para divertirse; recuperarse, vigorizarse para la próxima guerra en su máxima expresión. Porque la guerra está con nosotros todos los días, a todas horas, aunque de baja intensidad.

 

 

5678. ¿El ser buena persona llega con el deseo de serlo? El deseo de ser buena persona, ¿no engendra vanidad, complejo de superioridad moral? ¿Cómo sabemos que somos buenas personas? Para saberlo nos hemos de comparar con los otros, nos hemos de relacionar. Y si en esa relación no hay orden, que es la ausencia de división y conflicto, no hay nada bueno de verdad.

 

 

5679. Creo que el poso ese que dices, es el que tú tienes de anticomunismo. Lo que tiene Occidente con Rusia, son celos y envidia, por triunfar después del comunismo, por no plegarse a las tonterías, a los descaros y actos medio dementes como invadir Irak, matando a Sadam Husein, y asesinar a Gadafi dejando los países para los yihadistas. Todo, repito, por celos, envidia, una disputa de brabucones, de vecinos de barrio.

 

 

5680. Todo lo que lleva el deseo, aunque sean buenas acciones, acabará en desorden.

 

 

5681. No se trata de lanzarse reproches porque todos tenemos que responder de muchas cosas -¿qué les parece si esa matanza que no para de negros en EEUU se hiciera en Rusia o en China, la otra bestia negra, y no solamente matan a los que vemos en los noticiarios de televisión?-. Se trata de la lógica, de la geopolítica, de cuál es la tendencia religiosa para saber por dónde van a caer.

Los musulmanes desde hace mucho tiempo, siglos, son los perdedores y por eso están rabiosos, sedientos de venganza. Y todo rabioso tiene sus motivos, su causa, ¿no? Y es ahí donde hay que incidir. Es como tener problemas con un vecino, ¿será por algo verdad? Estos de ahora son los más revoltosos, pero detrás de ellos, habrá moderados con los que se puede hablar, escucharnos, pactar, reorientar las cosas, los problemas, las disputas, los agravios e injusticias.

 

 

5682. Eso de ‘combatir a quienes de algún modo los ayudan’. Eso está más complicado. Porque esa misma ley que hay en todas partes también se aplica para ellos: a los reyes, príncipes, a los ricos, muy ricos, se les dispensa, se les tolera lo que a nadie. Hace muchos años que esos reyes, príncipes, los muy ricos, les ayudan y facilitan todo eso que les ha dado fuerza para hacerse terroristas. Pero, no a escondidas sino delante de las mismas narices de los americanos, ingleses, franceses, alemanes, españoles, etc. ¿Por qué? Por el petróleo que los ha hecho inmensamente ricos. Y los ricos se tienen que gastar el dinero. Y por eso, todos les quieren vender armamento bélico, construir grandes edificios, autopistas, aeropuertos, trenes, hospitales, etc. Pues ellos, no tienen capacidad para crear lo que llamamos manufacturas -máquinas, todo lo moderno de última generación en todos los ámbitos-.

De manera que por eso, todos están trabados. Pues necesitan venderles de todo, para que el mundo Occidental funcione como lo ha hecho hasta hora: vivir derrochando, caprichosamente, como los ricos que somos comparados con los pobres..

 

 

5683. Ayer leí tu entrevista en el diario La Vanguardia de Barcelona.

Gracias.

Eso que dices que las grandes ciudades como Chicago, Hamburgo, Barcelona, Londres, son los referentes por sí mismas, son ciudades globales, que no necesitan la referencia del estado nación. Todo eso está muy bien.

Pero en definitiva, ¿quién tiene el poder real, el ejecutivo, el legislativo, no de las cosas domésticas, si no las más importantes: derecho de veto, impuestos, las atribuciones en los ámbitos de defensa, militares, de las relaciones exteriores?

Si no, esas ciudades parecerán los ricos pobres, porque están intervenidas por el poder central, nacional, más poderoso de hecho.

En otras palabras: mientas al poder nacional, central, le convenga les dará una cierta autonomía burocrática. Pero en el momento que no le convenga, la puede intervenir y asumir el poder en todos los ámbitos, asuntos sean quienes sean.

 

 

5684. El corazón no es como el cabello, que lo puedes moldear de alguna manera. El corazón, las emociones, los sentimentalismos, esos llegado un momento son ingobernables. De ahí, los conflictos, los problemas, la violencia, la guerra.

 

 

5685. Los libros son buenos hasta que nos poseen sus autores. Nos hacemos repetidores, personas de segunda mano. Y entonces es cuando vamos a la deriva, siguiendo a éste o a aquél que dice que sabe, pero que está igual de confuso, vive en desorden, como todos.

 

 

5686. Cuando ya hemos comprendido la vida tal y cómo es, es cuando vemos que dar las gracias no tiene ningún sentido. Pues en toda dación, en toda ayuda, que se haga a los otros, hay siempre una ganancia –material, espiritual, compasiva-. Que es lo que hace que reaccionemos ante el reto del necesitado, del que pide algo. Sino no habría necesidad de responder al reto.

Así que el dar las gracias, es una costumbre burguesa. Que se hace como un acto de humillación al más poderoso que, eventualmente, es el que ayuda. Para así, en las próximas necesidades que no podemos satisfacernos, poder contar con los que nos ayudan.

 

Por eso, cuando ayudamos o damos a alguien que no conocemos de nada, y seguramente no volveremos a ver porque es extranjero, o alguien que va de paso, es lo mejor porque ahí se acaba todo, se acaba la relación entre el que ha dado y el que ha recibido, con toda la trama del poder, del placer,  del miedo, de la sumisión.