Torni Segarra

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2449. Ahora resulta que somos racistas. ¿Se puede saber cuando alguien que llega a un país para vivir, y lo hace por muchos años y no se quiere ir, deja de ser extranjero para convertirse en un nacional como todos?

 

Eso es absurdo, porque cada cual desarrolla un sentimiento, un afecto y un cariño, o rechazo, por el lugar donde va a vivir, y vive mucho tiempo. Uno puede sentirse de un lugar antes de vivir allí, otros necesitan más tiempo, y otros nunca son del lugar a donde llegan, le tienen antipatía, un rechazo.

 

 

 

 

2450. Los accidentes llegan siempre, la vida es un accidente,

 

La meditación lo que hace es que todo lo convierte en accidente, porque todo sale de la nada. Y en la nada no hay referencia alguna de lo que va a venir. Y eso es el accidente: una sorpresa, algo inesperado, lo desconocido.

 

 

 

 

2451. Es consecuencia de una mala gestión de los ricos, de hacer la guerra, que nunca se han preocupado de los pobres de  verdad.

 

 

 

2462. El odio ciega a la razón y actúa aunque se queme todo el mundo. Eso mismo hacen los que mandan con su odio: arrasarlo todo por miedo.

 

 

 

 

2463. Tanto la víctima como el verdugo, son dos conceptos, dos inventos de los hombres. Pongamos que un gorrión atrapa a un gusano para dárselo a su recién nacido hijo. Eso nos parece un drama para el gusano -que también se come matando las hojas de los árboles-. Pero no lo es para el gorrión y su hijo que van a poder proseguir con su vida.


Por lo que el problema está en el mencionar las palabras, verdugos y víctimas, conceptualizarlo, intelectualizarlo. Y todo eso quiere decir tiempo psicológico, que al pararnos y quedarnos con un hecho que no nos agrada, es cuando a continuación inventamos el drama del verdugo y la víctima. Pero solamente es un hecho. Y los hechos son rápidos: nacen y mueren a cada instante, donde no tenemos tiempo para juzgar, ni inventar el mal y el bien.

 

La víctima que se autoinventa, esa situación tiene una fácil solución por el que se acusa de verdugo. Descartarla radicalmente sin hacerle ningún caso. Y cuando se de cuenta que ahí no puede sacar esa energía negativa, destructiva, ella misma desaparecerá, seguramente para buscar a alguien que le haga el papel de verdugo.

 

 

 

 

2464. El ego y dios no casan. El problema es que cuando actuamos por miedo de dios, nos hacemos miedosos sin libertad.

 

Pero si actuamos porque hemos visto y comprendido que algo es realmente negativo, eso nos libera, nos hace libres de toda autoridad, incluida la de dios.

 

 

 

 

2465. Gabriel Celeste. Todo se trata de velocidad. Hay algunos que ven rápidamente, instantáneamente donde está lo negativo. Otros necesitan más tiempo. ¿Dónde ves en eso un problema?

 

 

 

 

2466. El dolor cuando nos llega no lo podemos eliminar -intentalo y verás- como si fuera un insecto, pues él volverá. Así que la misión del dolor es aparecer y nosotros soportarlo entendiendo que él tiene su misión.


El dolor como llega así se irá, cuando acabe su misión Todo lo demás es una lucha sin sentido, que nos desgaste y nos quema.

 

Es como cuando llega al trabajo un nuevo compañero que te desagrada. No lo puedes apartar, eliminar, olvidarlo, negarlo. Así que has de convivir con él hasta que se vaya a otro destino, o tú le cojas cariño, lo comprendas, y ya no te molesta su presencia, que es como si se hubiera ido. En realidad lo que ha ocurrido es que esa imagen que tenías de él, se ha ido, marchado de ti.

 

 

 

 

2467. En el ámbito espiritual, psicológico, del humanismo, no hay interno o externo. Porque esa dualidad es el origen de todo sufrimiento.


En el ámbito científico, técnico, material, sí que tiene su utilidad lo de dentro, lo de fuera, lo interno o lo externo.
 

 

 

 

 

2468. Si no te toca triunfar no triunfarás. El triunfar es un regalo envenenado de la vida. Porque nunca se es un triunfador siempre. Ya que la escalera del triunfo tiene infinitos escalones. Así que, por mucho que subamos nunca llegaremos arriba. Simplemente porque no hay arriba. Y por tanto tampoco hay un triunfador único, pues mi triunfo es en relación con los que no triunfan. Como el educado es en relación, que se ve en el espejo, del maleducado.