Torni Segarra

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5687. Si decimos: ‘Voy a ser feliz ahora’, puede que lo seas unos instantes. Pero si no cambias tu actitud ante la vida, ante los retos que nos llegan, si no conoces cómo funciona la vida, cómo funcionamos las personas, todo seguirá igual como siempre: ese miedo a lo desconocido, ese miedo a la soledad, seguirán torturando nuestras vidas.

 

 

 

5688. ‘El que puede cambiar sus pensamientos, puede cambiar su destino.’ Es porque no nos damos cuenta que la creencia de que la mente individual es una ilusión, que creemos que podemos moldearla a nuestro deseo y capricho. Todas las mentes forman parte de la mente  global. De amanera que lo que una piensa y siente, también lo hacen todas las demás.

 

Por eso, todos tenemos miedo a la soledad, a que no se nos reconozca alguna valía, miedo a ser rechazado, a sufrir, a que se repita algo desagradable; también tenemos miedo a la muerte, y antes a la enfermedad, a la vejez. Y todo eso, no es lo que siente el vecino, alguien que conocemos o no, eso lo sentimos todos, lo siente toda la humanidad.

 

Entonces, ¿Puede haber un cambio en la psique de la mente, para que sea nueva, sin división ni conflicto? Sólo cuando la mente no huye del hecho de lo que está acaeciendo, sino que está con ello, que se genera una unión en la que todo lo negativo lo que genera el desorden desaparece.

 

No es que cambiamos los pensamientos, sino que vemos lo falso como falso, lo verdadero como verdadero, y lo verdadero también en lo falso.

 

 

 

5689. No, María Elena, el destino: la muerte, no podemos con ella. Podremos inventar toda clase de teorías, de escapes, pero la muerte seguirá ahí.

 

En el ámbito material, doméstico, en ciertas facetas de la vida, la constancia, sin prisa pero sin pausa, sí que surge su efecto favorable.

 

 

 

5690. Esto, es toda la tontería de la guerra. Sin embargo, que no es ninguna tontería porque mata, mutila, estrangula, deja viudas, desgraciados, arruinados, llenos de dolor. Y la economía deshecha, que trae el hambre y la miseria humana en todos los ámbitos.

 

 

 

5691. ‘Cada quien ve la vida desde su particular punto de vista.’ Eso es una de las desgracias que tenemos, pues cada punto de vista choca con otro punto de vista, que es nuestra programación mental que siempre hemos tenido. Cuando queremos un empleo creemos que somos los mejores para ocuparlo y trabajar, pero los otros también piensan lo mismo. Cuando buscamos una pareja, queremos que la que elegimos nos quiera.

 

Pero este paradigma no se puede erradicar, huyendo, queriendo transformarlo, porque eso nos divide la realidad. De manera que hemos de vivir con eso sin hacer un problema de ello. E ir más allá de toda esa trama que hemos heredado desde hace un millón de años.

 

 

 

5692. ‘Una creencia es algo en lo que debes creer sin más, sin experimentar, sin comprobar, sin vivirlo, solo es una idea comprada’.

 

Una cosa es lo que queremos y otra es lo que es, la realidad, nos guste o no. Sabemos que una creencia es un concepto, algo peligroso. Pongamos el amor a nuestro país -que es un nacionalismo-. Sabemos que es divisivo, que genera conflictos con los otros nacionalismos, que destruye el silencio, que puede llegar al enfrentamiento. Pero cada vez que veo algo de mi país, la bandera, la manera de hablar, la manera tan fácil de relacionarnos, me llena de emoción, de un sentimiento, que me da placer, donde me siento identificado con los demás, a gusto y sereno. Pero, la desgracia es que sigo estando dividido de mis vecinos que no sienten lo mismo, porque son extranjeros, de otro sitio, y no vibran como yo, incluso lo desprecian, lo infravaloran, no le dan ningún valor. Sólo de dan valor a su país y sus maneras peculiares.

 

Por todo ello, no hay cariño ni afecto ni simpatía, no puedo hablar con ellos, sólo algún saludo cuando nos cruzamos. Entonces, viendo todo esto que me provoca apego a mi país, a mi nacionalismo, todo el peligro que hay en ese sentimentalismo hacia las costumbres y maneras, viendo todo esto, decido descartarlo, porque me provoca y altera y no tengo silencio interno.

 

Pero no es tan fácil, porque eso está en lo más profundo de mí ser, de mis entrañas, está formando parte de mi sangre, de mis emociones más íntimas, espirituales ya que en ello va implícita la libertad. ¿Entienden el problema, el drama, la gravedad, que eso genera? Pero, quiero ser libre, quiero tener ese silencio que también es un éxtasis de dicha.

 

Así que, si descarto el nacionalismo me siento fragmentado de la realidad, de mi realidad, de lo que realmente soy. Y si estoy dividido vuelve el desorden, la confusión, el ruido alterador. Por tanto, no hago nada en ninguna dirección, simplemente estoy con eso que soy, de manera que al no huir dejo de estar dividido. Y entonces llega el orden, que es amor. Y ese orden y ese amor, es lo que van a generar lo nuevo, lo que nunca antes la mente ha tocado.

 

 

 

5693. La seguridad no existe. Sólo existe la absoluta y total inseguridad. Así que, hemos de cuestionar todo lo que se ha dicho. Porque lo que se dice, y quien lo dice está también en desorden, está confuso, sufre.

 

 

 

5694. Tanto lo bueno como lo malo, lo tenemos dentro de nosotros, aunque cada uno lo tiene en un nivel o magnitud diferente del otro. De manera que según lo vemos en los otros, también lo vemos en nosotros.

 

 

 

5695. ¿Por qué confiamos tanto en las personas hasta el extremo de que nos engañen y nos hagan daño? Sin lugar a dudas es porque no nos conocemos. Pues como uno es el resto de la humanidad, conociéndonos a nosotros también conocemos a todos los demás.

 

 

 

5696. Donde se quiere forzar las cosas, donde hay esfuerzo, no hay amor. Pues todo esfuerzo es generador de brutalidad, de crueldad.

 

 

 

 

5697. La calidad del abrazo no está en el apretarnos, besarnos, sino en lo que sentimos por esa persona.