Torni Segarra

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5303. No se dan cuenta de que el nombre de un partido nacionalista centralismo al lado, con coalición, les hace perdedores. Si yo votara, no votaría a un partido catalán, que lleva adosado a unos que son nacionalistas centralistas españoles. Parece que están enamorados, ciegos con ellos. Así de claro para el que quiera o pueda verlo.

 

 

5304. Pepa, el correo electrónico no funciona, rechaza lo que le envían. Tanto hablar del orden, pero el orden así no puede llegar.

 

 

5305. No es la destrucción de los pensamientos de la mente. Ellos siguen ahí, no como pensamientos sino sólo como percepción, y no molestan porque no hay nadie que los evalúe ni los compare.

 

 

5306. La mente crea abismos pero el corazón tal vez los puede saltar, descartar, eludir. O simplemente comprender.

 

 

5307. Los genios nacen. Pero cada genialidad está condenada a compararse con los demás para seguir siendo genio en su ámbito, materia. Porque en la vida todos somos genios, aunque cada uno a un nivel.

Por eso, si no nos comparamos con nadie, no habría ningún genio, o todos los seríamos.

 

 

5308. ¿Puede alguien ser él mismo, estando contra todos y todos contra él? Es decir, ¿podemos tener paz interior sin tener unas buenas relaciones con las personas con las que convivimos, nos relacionamos todos los días?

Puede que sí o puede que no. Si es que no, es porque nos hemos vuelto locos, semidementes; indiferentes, más que como un animal.

 

 

5309. ‘¿Estabas a gusto con tu vida? ¿Pensabas que lo sabías todo? Pues no, cariño, no. Tienes mucho que aprender aún’.

Solamente cuando vemos realmente lo qué es la vida, cómo funciona el pensamiento, es cuando uno no tiene nada que aprender. Solamente se limita a responder al reto que le llega. Es decir, es como si uno siente frío y se cubre, y ahí aunque ha habido acción total, generado orden, el aprender y el actuar son la misma cosa.

Porque si nombramos de que hay que aprender, como el aprender es infinito, entramos dentro del absurdo del quiero pero no puedo. Pues contra el infinito nadie puede: sólo se tiene que comprender que no hay fin en nada, en ningún ámbito de la vida.

 

 

5310. ‘Si quieres entrar en la Gran Paz de Dios, todos los deseos mundanos deben morir, todos los sentidos deben ser llevados bajo su control perfecto, y la mente deben ser acallada’.

¿No se han dado cuenta que si los deseos mundanos tuvieran que morir, nosotros estaríamos bloqueados, clavados como un  poste en el suelo, muertos? ¿Que son los deseos mundanos? ¿Todo en la vida, que ha sido criada, generada en esta tierra, en este mundo, no es mundano?

Ahora viene alguien y dice libérate de lo mundano, mátalo, aniquílalo. Sin darse cuenta que entonces, entramos en conflicto con la realidad, con todo el mundo, con la mundanalidad. Y es así entonces, sin darnos cuenta -por la ignorancia-, que seguimos siendo mundanos.

Pero la pregunta es: ¿Qué problema hay en ser mundano, es decir en estar vivo completamente? O sea que el problema no es la mundanalidad, porque ella por mucho que uno lo diga no va a desaparecer, siempre estará ahí. El problema es ¿qué hacemos con esa mundanalidad? O, lo  que es lo mismo: ¿cómo gestionamos nuestra vida, que es nuestra manera de vivir con toda la mundanalidad: ir a trabajar, tener hijos, sexo, ganar dinero, comer lo que tenga que comer, ir donde tenga que ir, tener coche o viajar?

Y es sólo así, con la manera adecuada de vivir, sin huir, sin alentar, lo que nos llega, que se genera el orden que va a afectar toda mi vida, mi mente llenándola de lógica, de inteligencia.

 

 

5311. Temer al cambio es como temer a nuestra sombra, no podemos deshacernos de ella, y de la misma manera no podemos eludir la posibilidad de que vengan cambios.

Aparentemente, parece que somos nosotros los que efectuamos el cambio, pero hay infinidad de circunstancias que no dependen de nosotros, no las controlamos, que nos obligan a cambiar.

De manera que aunque el cambio nunca se sabe al principio qué es, él se hará haciendo camino hasta manifestarse en todo su magnitud. Y es entonces, cuando llega la dicha del cambio, porque todo es ese cambio: la llegada de lo nuevo, lo que no ha sido tocado por nadie.

 

 

5312. Lo peor que nos puede pasar es verse inmerso en la dinámica de gritos, amenazas, malas palabras, agresividad. Pues si no nos damos cuenta de lo que está ocurriendo de una manera clara, puede llegar a más y más, a la violencia.

Creo que hay personas que no pueden salir de ese bucle de insultos, agresiones, malas palabras, y paran cuando todo ha cesado. Pues ahí la voluntad parece ser que no tiene posibilidades de actuar. Y eso es lo que pasa en las guerras: todos saben lo que va a reportar en desgracias, pero la necesidad de dejar salir la presión, la energía que acompaña a la violencia les deja en sus manos.

 

Por eso, en la vida hay que ser afortunados: para que los retos que nos lleguen no nos desborden y perdamos el control sin poder hacer nada, yendo a la deriva.