Torni Segarra

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 2528. Creo que te equivocas. Cuando el dictador Franco estaba al final de su mandato y su vida, todos los que se oponían a él no eran iguales. Había desde la extrema izquierda, hasta la derecha social demócrata, pasando por los sacerdotes, frailes, y muchas más personas que ahora las veríamos como hipócritas, que jugaban a un doble juego, que cerraban los ojos ante alguna evidencia no del todo aceptable.

 

¿Por qué hacían eso, esa tolerancia con todos los que querían participar en el derrocamiento, la destrucción de una dictadura militar de cuarenta años? ¿Valía la pena tragar tantos sapos por las personas que no parecían verdaderamente de izquierdas, que eran vistas como traidores, por estar tanto tiempo colaborando, callando, con la dictadura y sus desmanes, corrupción e inmoralidad?

 

En general sí que valió la pena. Porque la presión contra la dictadura era agobiante. Más aún cuando los adictos al régimen, la dictadura, se dieron cuenta que hasta sus mismo hijos escupían a ese sistema cruel y brutal, de castas sociales, y que de una manera o de otra luchaban contra él.

 

La cuestión era: Todos los que van contra la dictadura fascista militar, sean quienes sean, son bienvenidos, generándose un trato de complicidad, de armonía, de respeto a lo que era cada cual, lo que había y seguía haciéndolo -porque aunque uno trabaje para un dictador, con su manera de vivir puede estar haciendo las cosas para que esa dictadura racista, de terror, llegue a su fin.

 

Por supuesto, que era difícil de explicar esa tolerancia con los que habían participado y participaban aún con algo tan abominable como una dictadura. Pero se impuso eso de: el fin, contra algo injusto, brutal, autoritario, corrupto e inmoral, justifica los medios.

 

 

 

2529. Cuando queremos saber muchas cosas, si somos afortunados nos damos cuenta de que el saber, como en realidad lo sabemos todo, no tiene sentido. Es como si nos pregnutáramos una y una cuanto hacen,

 

Por supuesto que está el saber de cómo me llamo, dónde vivo

 

Pero en el ámbito psicológico no hay mesura ni distancia ni tiempo ni nada. Solamente la percepción sin deseo ni voluntad.

 

 

 

2530. Los retos, si es que somos serios, sensibles, no los podemos ignorar. Pues al estar unido al resto de a humanidad, sentimos el dolor de la humanidad, Por lo que al estar libres nosotros respondemos como eso que somos: una máquina.

 

 

 

2531. Siempre estamos en el camino. Porque la vida toda es un camino, donde nadie puede salir.

 

 

 

2532. Hay dos fuerzas igualmente poderosas: el mal y el bien. El desarrollo de ambas es como una pendiente que una vez te pones en ella, es muy difícil de salir.

 

 

 

2533. Siempre hay algo que se escapa, pero está ahí: la inteligencia y su percepción.

 

Por ejemplo: cuando uno es joven no se da cuenta de la riqueza que posee. Está ahí pero no la vemos, no somos conscientes ni percibimos esa inmensidad de poder y de belleza.

 

Es cuando se pierde, al contrastar lo que somos con lo que fuimos, que nos damos cuenta de lo que éramos.

 

 

 

2534. No seamos inocentes, superficiales, hay cosas que uno nunca conseguirá: eludir la muerte, cambiar su cuerpo, su manera de ser -¿un aldeano puede ser como alguien que vive en una gran ciudad?-.

 

 

 

2545. La importancia que le damos a las cosas que necesitamos para vivir, depende de lo débiles que seamos, de lo adictos que seamos con lo que necesitamos para sobrevivir.

 

 

 

2546. Nuestras actitudes, donde queramos ir a parar, eso va a determinar nuestra vida. Con eso ya basta. Lo demás ya no depende de nosotros: lo que nos suceda, lo que nos toca vivir en el momento en que lo hacemos: si hay guerras devastadoras o momentos de debilidad y conformación momentánea, hasta que nos recuperamos y volvemos otra vez a la guerra.

 

Esto no es una opinión personal, es un hecho en la vida de cada uno de nosotros: en las relaciones con las personas con quienes convivimos. Disputamos, nos enfrentamos, nos ponemos prepotentes, hasta que está a punto de estallar la crueldad, la violencia. Y cuando nos damos cuenta, observamos lo que está sucediendo, es cuando paramos, descartamos todo eso que nos hacíamos daño. Y así hasta la próxima vez.

 

El problema está cuando hay un enfrentamiento armado, entre dos países, donde se asesinan mutuamente de la manera más natural.