Torni Segarra

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* No es difícil darse cuenta de la realidad. Porque darse cuenta es bastante fácil. Pero asumir esa realidad, eso es otra cosa. Todos los que llegan al poder: alcaldes, concejales, diputados, miembros del gobierno, presidentes, jueces, grandes industriales y empresarios. Saben lo que es toda la trama del poder. Pero ellos, son como adictos a una droga: el dinero, el poder y su vanidad.

Y cuando no tienen esa droga, no pueden vivir; pues tienen el síndrome de abstinencia. Además, todos los demás en nuestro ámbito, nos pasa lo mismo. Vemos cual es la verdad, pero no podemos hacer nada para que todo cambie. Porque, el precio es muy elevado. De manera que, uno si quiere el cambio, ha de hacer lo que quiere que hagan los demás.

* “Todo el día llamo a Miguel!!!!!!!!!!!!!!!!!!! El día entero. Ahora hoy me siento más en paz; la mala situación se va quedando atrás. Vivo en tienda campaña en parque y por fin ¡nadie me molesta!”.

La superstición no trae felicidad. Una monja de clausura ya vieja dijo: ‘Tengo los labios cortados de tanto rezar toda la vida, para que la virgen venga, pero aun no ha venido’.

Así que, los arcángeles -arcángel san Miguel-, los mesías, los maestros, los gurús, ni Buda, ni nadie, nos va a traer la felicidad. Pues, como el amor, la libertad; la felicidad es caprichosa. Ya que el que venga, como el que no venga, es un misterio. Y tal vez, comprendiendo esa verdad, si somos afortunados la felicidad llegue. Pero, no nos olvidemos, la felicidad se viene y se va.

* “Cómo te amas a ti mismo. Enseñas a otros a amarte”.

¿Eso es posible? El amor no es como una canción, que se enseña a base de oírla o leerla. El amor, es lo desconocido, lo inmanejable, lo nuevo. Y todo eso, precisamente no se puede enseñar. Se enseña la amabilidad, la educación, a contar, a leer, a manejar un coche.

* “¿La verdad puede generar caos, confusión?”.

A nosotros no. Pero el que vive generando caos, confusión -sabiéndolo o no-. El caos y la confusión, seguirán con él.

* El que quiera que lo maten por una idea, teoría, superstición, allá él. El mandato del universo -para los no ateos, dios- es sobrevivir a toda costa. Para ello, es preciso amar y comprender la vida.

* “Buda fue un gran maestro, pero ignoraba cual era el origen de nuestra existencia terrena y la causa real de nuestro sufrimiento, así como por qué somos incapaces de salir del vórtice causante de tanto dolor…”

¿Tú lo sabes? Infórmanos. Si quieres.