Torni Segarra

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* “…evidencias mostradas por la prensa mediática y la telebasura…”

Y los millones de muertos, e infectados, ¿eso no es una evidencia? Lo peor que se puede hacer, es decir que dos más dos, son tres o cinco. Ya os apañaréis, tú y vuestras alucinaciones.

Vuestra actitud es, como estar cayendo bombas encima de las ciudades. Y negar que la guerra está ahí. Y se pude negar infinitamente. Pero las bombas y las matanzas, siguen estando ahí.

 

* Yo también te respeto y te amo a ti.

 

* Nosotros vivimos en un mundo de campeones, victoriosos en todo. Por eso, como no somos bebés, escondemos -si es que podemos- todo lo que demuestre que no somos campeones, victoriosos.

Todo va hacia ahí: en el deporte, en los premios literarios, científicos, en el cine y sus premios, reconocimientos; en los programas de televisión. Y en el mostrarnos siempre optimistas, sanos, a tope en la acción.

 

* El amor es lo que llega, cuando estamos mirando hacia otra parte, sin ningún interés. Sin buscar ni desear nada. Y ahí es cuando vemos la belleza, el amor.

 

* —Interlocutor: La muerte no existe. Siempre es vida. Dejas el cuerpo y sigues vivo como Energía.

—Toni: Después de la muerte, viene la putrefacción, comida para los gusanos, del cuerpo. Todo lo demás, reencarnación, ir al paraíso o al infierno, cambio

dimensiones, etc., eso cosa de cada cual.

—Interlocutor: Claro. Eso le pasa al cuerpo. Pero vos no sois tu cuerpo…

—Toni: Demuestra, si puedes, que hay algo más, después de la muerte. No con teorías, ni alucinaciones, ni supersticiones, sino con hechos.

—Interlocutor: ¡Dale! Me muero y cuando vuelva te cuento. O mejor, demuéstrame que no hay nada.

Te recomiendo que busques testimonios que muestran niños recordando sus vidas pasadas y comprobando todo…

—Toni: Las supersticiones, son una especie de locura. Pues, nunca sabrás que hay de tu obsesión, de lo que hay después de la muerte. Recuerda, que el infinito está ahí para frenarnos en nuestras locuras.

—Interlocutor: Lejos de ser supersticioso o creyente… Te hablo desde la experiencia.

—Toni: Insisto. Todo en la vida, se puede negar o afirmar, infinitamente. Es decir, tienes todo el tiempo que te queda de vida, para seguir investigando.

—Interlocutor: Lo mismo te digo.

—Toni. Ahora eres inteligente.

—Interlocutor: Siempre lo fui y lo sigo siendo. Ni siquiera refutaste mis pruebas…

—Toni: No quiero perder el tiempo. Tú haz lo que quieras, lo que te dé la gana.

—Interlocutor: ¡Dale! ¡Un abrazo, pequeño saltamontes! ¡Ya vas a sacarte la venda de los ojos!