Torni Segarra

Seleccionar página

* El racismo. el odio, el materialismo, los ladrones, todo eso siempre ha existido y existe ahora.

¿Qué vamos a hacer, seguir como siempre han hecho los subdesarrollados mentales, espirituales?

Pero aún queda la compasión, el amor.

 

* El infinito, no nos resuelve el problema.

Pero nos indica, que cada paso que damos, cada dirección que tomemos. Ahí estará el infinito. Es decir, lo que no tiene fin -ni en lo macro ni en lo micro-.

 

* «Si yo soy como quiero ser y a ti no te gusta como soy… ¿Qué te hace pensar que el problema lo tengo yo?»

El problema, la división, el conflicto es de ambos. Y ambos lo han de resolver.

 

* Te gusta usar palabras que no se pueden entender, ni explicar: dioses, demonios, etc.

¿Por qué tan adecuado como es, hablar con sencillez, cordura, te gusta repetir todo lo que dicen del pasado?

El pasado está muerto. Y por eso, que no se puede defender es que cada cual lo interpreta según su conveniencia, su negocio. Que es su vida, su manera de vivir.

Habla del hambre que hay ahí en África, por todo el mundo. Habla de lo negativo del autoritarismo en todos los ámbitos. Habla de la ausencia de amor.

Mira si hablar de dios como creador, es complicado, que en la selva cuando hay escasez de agua para los animales. Todos han de ir a beber en una charca, para no morir. Entonces tú dices que eso es la obra de dios.

Pero resulta que en esa charca hay cocodrilos, que agarran y matan a los sedientos animales que se ven obligados a ir allí para beber.

O sea que, por una parte, tu dios inventado, les proporciona el agua; y, por otra parte, consiente que los maten los cocodrilos.

¿Cómo resuelves eso que parece absurdo: dar y quitar la vida a la vez?

Por eso, creer en dioses inventados por las personas, es tan ridículo y absurdo como son ellas.

 

* «No puedo entender esto, ¿crees en Dios?»

Creer o no creer, ¿eso qué importa?

Lo que importa son los hechos.

Qué es lo que está sucediendo, la realidad de la vida cotidiana. Con su hambre, su dolor y sufrimiento. Cuando alguien tiene hambre, no necesita que le hablen de lo que es la comida; de dónde viene, si es sabrosa o no. Los que tienen hambre, solo quieren, necesitan comer. No halarles de los dioses, de los mesías, etc.