Torni Segarra

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* Al ‘yo’, ¿se le puede eliminar? Eso nunca se ha visto. Porque la mente es ingobernable.

Por eso, hemos de vivir con ese ‘yo’, como convivimos con la persona que compartimos el apartamento, la pareja, los hijos. Convivir con el vecino. Ya sea cercano, como el que vive en cualquier parte del mundo.

* “No hay forma que pueda refutar eso”.

¿Qué quieres decir?

* Yo no creo en nada. Sólo intento vivir adecuadamente. Todo lo que prevemos, decimos de la reencarnación, otra vida después de la muerte. Eso no lo toco. Porque es meterse en algo que no estoy capacitado para resolver. Pues, todo puede ser que no, o que sí.

Y hay infinitas maneras de negarlo, como el afirmarlo.

* “Creo q esta vida es una corta preparación para “la muerte” …que solo es un cambio de estado …y luego viene la vida de verdad!!…no puede todo terminar aquí… con nuestra mitad de sueños sin cumplir”.

Has endulzado a la muerte. Porque aún te amarga. Si no nos amargara, no habría problemas con ella. Y nuestra vida cambiaría. ¿Pues puede haber amor, si hay miedo?

* Si no queremos amargura. Todos somos de todos y de nadie a la vez. Es decir, la libertad es eso: hacer lo que uno tenga que hacer.

* Para vivir sólo hay que soportar la vida y todo lo que ella nos envía. Hay personas que no pueden soportar el dolor físico ni psíquico -los problemas-. Y huyen. Algunos quitándose la vida. ¿Pero eso, la muerte, es vivir ‘como un espíritu puro’?

* Barrabás, el ladrón, era un sencillo humano.

Y lo que Jesús decía, era la superstición. Hablar del padre que está en los cielos. Y que él era el único salvador elegido.

Esto no tiene nada de sencillez. Sino de supersticiones, alucinaciones, miedo.

* “Nada de lo que veo significa nada”.

Eso es porque hemos decidido que lo que significa, lo verdadero, es el pasado. Lo que nos han dicho. Leído. En la familia, en la escuela, en los institutos, en la universidad.

Pero, si somos sensibles, serios, profundos, nos damos cuenta que el pasado está muerto. No sirve para el presente; pues, es un obstáculo para el ahora.

Es preciso darse cuenta que lo que fue, lo que me gustaría que fuera. Eso no tiene ningún valor. Pues, ese pasado que se impone, nos divide del presente. Generando división, conflicto.

Así que, hemos de darnos cuenta que estamos programados. Para repetir el pasado. Que nos da seguridad. Ante lo desconocido, que es lo nuevo, lo verdadero, lo que la mente no ha tocado.

Sólo comprendiendo la vida, la naturaleza. Comprendiendo cómo opera el pensamiento, la mente, el ego, el ‘yo’. Es como el pasado no significa nada verdadero.