Torni Segarra

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* Pero, ‘El aquí y ahora no puede ser pensado, descrito o traído a la estrecha dimensión del tiempo’. ¿Por qué no? El aquí y ahora, sea lo que sea. Ha de ser algo de la vida que tenemos. Es decir, ha de ser el resultado de nuestra programación.

Es como si alguien dijera yo quiero comer algo, pero sin comerlo. Y no, para comer, alimentarse, hay que ingerir alimentos.

* Pero todo eso, que lo ha dicho un ser humano vulgar y corriente, como todos lo somos. No va a quitar la nada de la muerte. El fin de todo lo nuestro.

Todas las religiones mencionan insistentemente el paraíso, el cielo, la unión de la conciencia individual con la global, volver a nacer reencarnado como una continuación de lo que éramos antes de nuestra muerte.

Pero todos los fanáticos creyentes, también viven en la duda. Es decir, no saben nada al respecto. Es decir, se han de encarar con la nada.

* Indagar da igual que se indague a uno que es desconocido. O a uno mismo. Porque, conociendo cómo operamos -a alguien o a uno mismo-. Es como podemos conocer a toda la humanidad.

* ¿Puede ser una persona, que no quiere comer carne, un obstinado? Claro que es una obstinación. Como lo es el cuidar del cuerpo, de la ropa, los bienes que usamos. Como lo es el ser respetuosos, honestos, con toda la humanidad. Sean quienes sean, hagan lo que hagan.

* El silencio es la nada que está ahí, en nosotros. Y, por tanto, nada quiero. Sólo veo, escucho. Y entonces la inteligencia está operando. Inteligencia que es el máximo orden posible.

* El único problema que hay, es lo que tenemos ahora. Hurgar en el pasado, ¿qué sentido tiene si el pasado está muerto, aniquilado y no va a volver nunca jamás?

La reencarnación, es la ilusión, el escape, la huida del presente. Porque no nos gusta. E inventamos otro presente que nos gusta más.

* La belleza también existe. Está ahí, como la fealdad. Eso es nuestra vida.

* No te equivoques. El sentido a la vida está en vivirla. Pase lo que pase. Llegue lo que llegue.

Los que no comprenden la vida, se dedican a inventar ideas, teorías, toda clase de alucinaciones esotéricas, pseudo científicas; y también a entregarse a la persecución del placer. A adorar al ego. Por lo que se hacen egoístas, dictadores tiranos.