Torni Segarra

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* “Decreto que cada momento de mi vida es infinitamente abundante”.

Puedes decir lo que quieras, pero a la mente no se la puede gobernar. La mente está influenciada por lo que sucede fuera de ella. Y luego lo procesa según su programación. O sea que, si no tienes orden interno, no habrá atemporalidad, plenitud, abundancia energética.

* Todos somos básicamente iguales. Estamos programados para sobrevivir. Y eso quiere decir, que hemos de conseguir lo que es necesario para sobrevivir: comer, ropa, apartamento, trabajo, etc.

Y como todo queremos sobrevivir, es cuando nos llega el miedo de que pueda no conseguirlo. Y llega la carrera para conseguir eso que creemos que necesitamos en abundancia.

Y también necesitamos el placer, que es lo que más nos altera y perturba. Pues, en definitiva, todo es placer: comer, sentirnos seguros, sexo, los hijos, el trabajo, los viajes, las segundas residencias, etc.

* La conciencia no se puede culturizar. Cuando nacemos ya sabemos lo que hemos de hacer para vivir: comer, buscar la leche de la madre. Y eso, a medida que crecemos, va desarrollándose ese mismo paradigma de sobrevivir.

Y como todos queremos lo mismo, es cuando competimos, nos esforzamos, colisionamos con los demás, que también quieren lo mismo.

* ¿Nuestras mentes se pueden gobernar? Si la mente es ingobernable. ¿Para qué queremos luchar con ella para que actúe según nuestros deseos? Deseos que los hemos convertido en necesidades. No las necesidades de comer, refugiarnos, vestirnos, etc. Sino las necesidades de más poder, más placer, más dinero y propiedades.

* El sexo como, todo lo que hacemos. Puede ser beneficiario o no. Todo está en la frecuencia. Que cada cual ha de saber si es adecuada, benéfica o no.

* “Di una pregunta que no tenga respuesta”.

La que no se hace. Si se hace una pregunta, como mínimo se ha de decir, sí o no.

* “Algunas veces los milagros son personas”.

Un milagro es como una casualidad.

Para que un milagro sea. Todo el universo ha de participar. Pues, los milagros, que son como deseos nuestros, para conseguir algo difícil, que parece imposible. Están más allá del mal y del bien.

Porque en todo lo que sucede, hay quienes se benefician y otros que se perjudican. Aunque, después del tiempo. El que pierde puede volverse ganador. Y el que era ganador, tener más perjuicios que ganancias.