Torni Segarra

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* “Usted no comprende muy bien las virtudes de la dualidad y los opuestos que son lo mismo, ¿cierto?”

Eso es la realidad, lo que es, la verdad.

 

* “¿Alcance la iluminación y ahora qué sigue?”.

Si has alcanzado la iluminación, tu sabrás lo que has de hacer.

A pesar de todo, te digo que lo que has de hacer es vivir. Sólo vivir. Sin miedo, aunque siempre esté ahí.

 

* “Sin mi ego no era nadie, pero gracias a él soy un completo don nadie”,

El ego te hacía ver que eras especial, diferente, importante, lo más en todo.

Sin el ego eres lo que realmente somos todos: un don nadie.

 

* Todo es mente y su pensamiento. Como nos pasa a todos.

Por lo que, cada uno ve, lo que uno ve. Y aceptarlo o no.

 

* “¿Qué te parecería si te dijéramos que el motor de la evolución es el apoyo mutuo y no la competencia entre especies como postula el darwinismo social?”.

Eso es verdad, si devorarse unos a otros, pelear para ser el más poderoso, lo consideras un apoyo mutuo para sobrevivir.

 

* El problema es que reprimir algo en nosotros -el odio, la ira, la crueldad, la violencia-. ¿No es dejar de tenernos compasión, amor a nosotros?

Porque, la represión genera conflicto, división. Y esa división y conflicto, nos puede destruir.

 

* La iluminación puede ser, que una habitación se ilumine, llegue la luz, O decir que el día es iluminado. Pero espiritualmente, la iluminación, es como un adorno; que no tiene sentido práctico ni utilidad.

Pues nadie es capaz de describir cuáles son las peculiaridades de un iluminado, ni decir si son verdaderas o no.

Ningún ser humano puede ser perfecto. Todos vivimos en la imperfección, erramos, nos equivocamos, fallamos. Pues tenemos, a nuestro lado el ego, el ‘yo’.