Torni Segarra

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* “Cada vez que alguien viene y toca a la puerta de mi casa, le digo: ‘Ve con tu primer ministro. Él está allí. Tú lo elegiste. Lo pusiste allí para alimentarte, vestirte y protegerte'”.

También se le podría informar algo más. En el amor, en la compasión, siempre hay algo más.

 

* Juzgar es el inicio de la guerra. Porque el que juzga, quiere que el juzgado siempre le dé la razón. Ya que dice, que la tiene porque la ley le apoya, está de su parte.

 

* “Ser excesivamente social puede dañar nuestra paz interior”.

Todo depende del nivel, de la necesidad. Uno puede estar activo socialmente un tiempo. Pero hay otro que tiene más necesidad o menos.

 

* ¿Por qué habría de imaginar cosas feas, que causan desorden en nuestras vidas?

 

* “… ¿cómo puede afectar la transformación de una persona al mundo? Existe la propia respuesta de Krishnaji -Jiddu Krishnamurti-: ‘Cambia y mira qué pasa’”.

Cuando uno cambia, siente la ilusión de que los otros también podrían cambiar. Pero, tal vez, ese cambio es demasiado caro, para los que tienen que cambiar.

Pues, se van a quedar solos, sin los viejos colegas, amigos, familiares, que no pueden cambiar.

 

* “La verdadera comprensión es cuando usted ha entendido, pero no tiene la sensación de haber comprendido. Tan pronto como tenga la sensación de haber comprendido, habrá surgido un estado de ignorancia”.

El miedo es a los problemas.

Pero en la vida todo son problemas.

Así que acostúmbrate comprendiendo, que detrás de un problema que has resuelto. Van a llegar infinitos problemas hasta que te mueras.

De esa manera, tal vez, puedas ver a los problemas como las nubes. Que van y vienen, sin que nosotros podemos hacen nada, para que se alteren, desaparezcan, etc.

 

* Das demasiado importancia a los problemas. Cuando hemos de saber que, los problemas son infinitos. De manera que, hemos de saber convivir con ellos.

De lo contrario el valle de lágrimas nos ahogará, en la miseria, la amargura, las neurosis.

 

* Nuestra versión del amor, sí que ama. Pero es un amor raquítico, mezquino, rebuscado.

Todo porque el miedo nos aplasta; ya que, no podemos realmente comprenderlo.