Torni Segarra

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* “La mayoría de las enfermedades ocurren porque la gente no sabe estar correctamente en su propio cuerpo, nosotros tenemos un órgano que descalabra la organización de nuestra atención que prácticamente es nuestra inteligencia que desafortunadamente por no conocer al ser la gente permite dejarse arrebatar el núcleo de nuestra atención de tal manera que ese impostor deposita sus pies en el timo, pero su voz la deposita en la úvula, nace aquí el yo y luego este le da vuelta a la percepción y la dirige a la cueva del lobo ( el cerebro)”.

Todo eso puede que suceda, si antes no nos mata la enfermedad.

 

* “Uno lo sabe no porque se lo digan sino porque lo experimentamos; sabemos que los elementos de la tabla periódica constituyen a la materia la cual perece su forma, pero la constitución del alma y del ser no tiene nada que ver con los elementos de la tabla periódica, eso por un lado, por otro lado al ser o mapa lo podemos colocar en el fuego con temperaturas arriba de la fusión del acero y no le toca, el aire no le toca el agua no le toca y sin embargo tiene forma humana e incluso posee peso”.

Todo eso parecen supersticiones, brujería ocultista.

 

* Tal vez, él quería decir: si estuviéramos felices tan solo una sola vez, no necesitaríamos la meditación.

 

* “La enfermedad nos mata al cuerpo físico no así al alma y al ser”.

¿Cómo lo sabes?

 

* “Jajaja, no huyo, trato de responder. Ya no hay un alguien sobre quien opere un yo. Existe un personaje, que es quien está hablando ahora, pero ya no tiene importancia o sustancialidad”.

Sólo palabras. ¿Qué te parece que te entrará una grave enfermedad y te cortaran las dos piernas? Qué diría, ese que dice: ‘Existe un personaje, que es quien está hablando ahora, pero ya no tiene importancia o sustancialidad’.

 

* Los sueños, son producto del pensamiento, la mente. Que están programadas para actuar como lo hacen.

Lo nuevo nada tiene que ver con lo viejo y conocido: el contenido de nuestra programación.

 

* ‘La mayoría de la gente no quiere que le sucedan cosas malas a nadie’.

¿Seguro? Una sociedad competitiva, que quiere ganar a toda costa en todos los ámbitos. Es preciso que el mal, el desorden, la confusión, estén ahí.

Es decir, el orden sería el empate, la empatía. Y no la victoria, el triunfar, el vencer, el imponerse a los demás.