Torni Segarra

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*¿Por qué queremos ver quiénes son más crueles, asesinos? Esto no es un campeonato de fútbol, etc. Lo importante es comprender, por qué somos crueles asesinos, malvados, corruptos.

* ‘La división y la separación en sí mismas no generan ningún conflicto…son parte de la unidad y la totalidad’.

Si que lo generan. Pero cuando estamos más allá del mal y del bien, la división y el conflicto no nos afecta. Eso mismo pasa con el karma. Donde hay amor el karma no puede operar. Si tú me debes dos mil euros y no me los pagas, no quieres hacerlo. Si te tengo amor, y no me importa que me los pagues, el karma de tu acto no podrá operar.

Respecto de: ‘…usted no existes para mí. Todo lo que Diga o haga usted no me afecta ni interesa en realidad. ¿Qué conflicto con usted o con eso podría tener yo?’.

Eso es subjetivo. Porque si me estás enjuiciando es porque me conoces. No conocer, es no conocer a una o varias personas. Para ti no existen. Pero si tienes una relación visual, auditiva, por lectura, por referencia, lo que digas sobre que no conoces a esa persona, no es real. Es subjetivo, un capricho tuyo.

* Juzgar verdaderamente no es posible. Pues todo juicio siempre es del pasado. Uno cuando juzga, está juzgando el pasado, donde sucedió algo que ya ha desaparecido. Y no podemos volver a ese momento donde sucedieron los hechos. Por eso, todo juicio es una venganza, es una manera de jugar a destruir al acusado. ¿Dónde hay amor, puede haber juicio implacable, sin lugar a dudas?

* Vale de acuerdo. Ahora, si quieres, cuenta tu teoría cual es.

* Primero que nada, los que creen en dios, ese dios no lo es en absoluto.

Porque ese dios, es un invento de la mente humana. Que no es capaz de visualizar, ni comprender, algo que es el infinito. Entonces, una mente finita, parcial, dividida, no puede abarcar a la totalidad infinita, inexpresable que es dios, el universo.

O sea, que toda idea o teoría de dios, es una pérdida de tiempo. Cuando hay tanto que hacer: intentar poner orden en nuestras vidas cotidianas.

* Sí, sé lo que quieres decir. Pero lo que ese maestro que conoces -y todos los maestros- diga, digan. No tiene ningún valor.

Por lo que, digamos lo que digamos -tú, yo, todos- ahora. Al instante siguiente, ya está muerto, es el pasado. Y la realidad de la vida, no se puede abordar por algo que está muerto: el pasado, lo que se dijo, lo que fue.

La vida, se aborda en el presente, el ahora, que es cuando llegan los retos a los que hemos de responder.