Torni Segarra

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Compilación de comentarios.

 

–Toni: La eternidad es como el infinito, no lo conocemos porque el ego se interpone.

Decir que uno no puede dejar de ser nunca eterno, ¿eso es un hecho, ahora?

–Interlocutor: Sí, es un hecho. El ego es solo una creencia: la creencia en que eres una persona o entidad individual, en realidad nunca ha existido.

Toni: ¿Tú ya te has liberado definitivamente del ego, para que no vuelva nunca jamás?

–Interlocutor: Me di cuenta que nunca existió, ¿Cómo podría volver algo que no existe?

–Toni: Entonces, ¿el ‘yo’ no opera en ti?

–Interlocutor: Ese yo es Todo, el individuo es solo un personaje.

–Toni: No has contestado la pregunta. No huyas que esa acción es la del ‘yo’..

–Interlocutor:  Jajaja, no huyo, trato de responder. Ya no hay un alguien sobre quien opere un yo. Existe un personaje, que es quien está hablando ahora, pero ya no tiene importancia o sustancialidad.

–Toni: Sólo palabras. ¿Qué te parece que te entrará una grave enfermedad y te cortaran las dos piernas? Qué diría, ese que dice: ‘Existe un personaje, que es quien está hablando ahora, pero ya no tiene importancia o sustancialidad’.1

–Interlocutor: Sería parte del sueño, simplemente. Pase lo que pase siempre será solo un sueño.

–Toni: Pero, como todo sueño, puede ser doloroso o no.

–Interlocutor: Exacto, ¿Qué escoges?

–Toni: Sin dolor. Es el mandato de nuestra programación. Vivir el máximo tiempo posible; y el dolor nos avisa que algo no va bien -es decir, peligro para la existencia-.

–Interlocutor: Exacto, el dolor sucede, pero no le sucede a nadie en especial, la vida sucede, pero no a nadie en especial.

–Toni: ¿Tú sientes dolor? Pues atente a ese hecho. O será peor.

-Interlocutor: Sí, pero sé que no es algo que me ocurre a mí, es algo que ocurre simplemente.

–Toni: Tú, Álvaro, sientes dolor ¿sí o no?

–Interlocutor: No, porque no existo como Álvaro.

–Toni: Ese juego se acaba por mi parte.

No quiero jugar a ese juego, infantil de rodar la rueda como un hámster encerrado en su jaula. Así que, tienes que enfrentarte al infinito. De manera que tienes razón; y no tienes razón.

–Interlocutor: Ok -de acuerdo-.

–Interlocutor: Mediante el pensamiento siempre te será difícil, solo silencia tu mente, medita y te será claro.

–Toni: Es que no quieres reconocer la incapacidad, de no poder de llegar a decir que lo tuyo tampoco es lo verdadero.

–Interlocutor: Exacto, «lo mío» no es verdadero. La Verdad está más allá de mí o de cualquiera.

–Toni: Ahí está la inteligencia, la sabiduría, el orden operando.