Torni Segarra

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* «El león y la pantera son inofensivos; en cambio las gallinas y los patos son animales altamente peligrosos. decía una lombriz a sus hijos».

La realidad puede cambiar según las circunstancias de cada cual.

Lo que no cambia, es que todos vamos a morir, cuando nos toque.

 

* Sí, dios o la suerte nos cuida, nos deja vivir un poco más.

 

* ¿Queremos la libertad, sí o no?

¿Todo lo nuevo a algunos les provoca rechazo, odio, envidia, ira? Siempre es así.

Cuando se inventó el coche a motor, algunos decían que eso era un peligro antinatural. Que seguir con el carro, y el caballo arrastrándolo, era mejor.

Y aunque tenían algo de razón. ¿Quién puede vencer a la realidad de los hechos?

Eso mismo pasa con todo: las medicinas, la luz eléctrica, los grandes edificios, el tren, las armas de matar, el tractor, las cosechadoras, etc.

 

* No es tan fácil describir la causa y origen, de lo que fue una persona, que se considera importante. Pero además de sus progenitores, su familia, hay también algo oculto que tal vez no se ve.

Lo que está claro, es que cada uno nace en una época, un momento, en una familia, donde están sucediendo circunstancias, cosas, que sólo suceden allí.

Por eso, toda persona importante: actor, músico, pintor, escritor, político, mesías, gurú, maestro, sabio, etc. Todos van a pasar de moda, pierden importancia para las nuevas generaciones. Aunque su mensaje que llega con ellos, va a perdurar para siempre.

 

* La sintonización perfecta, es estar completamente unidos, con lo que estamos haciendo.

Pues, ahí está el orden que es inteligencia.

 

* La vida es simple. Pero nos aburrimos o somos empujados por la sociedad, para que funcionemos como una pieza de esa sociedad.

Y entonces llega la ansiedad, el estrés. Al tener que asumir las exigencias de la sociedad: derrochar de todo, los caprichos, las modas por estúpidas que sean.

 

* «¡Hagamos del amor, siempre, el vencedor de la malevolencia!».

¿El amor para ser amor, ha de vencer? ¿O, sólo puede empatar?

Ya que, si hay un vencedor y un perdedor, es como si fuera la victoria del verdugo contra la víctima.