Torni Segarra

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* El ser, sólo es energía concentrada en los cuerpos físicos; que tienen vida, y consciencia o no de ella.

 

* “Nos afanamos tanto en realizar nuestras vidas en la creencia de que hacer esto y aquello es lo esencial para construirla, pero no reparamos que no hay nada que hacer porque esta se realiza a sí misma en cada inhalación y exhalación que hacemos”.

Ahí está el miedo para estropearlo todo, interviniendo. Buscando cambiar lo que es, la realidad.

 

* “La sabiduría tiene tres específicos, que son: no crece ni disminuye; resplandece y no se apaga; es evidente para quien la mira y no se aleja… Tiene tres fuerzas comportamentales, a saber: que reforma, que disciplina y que no acepta a cualquiera que la desee…”.

Pero la sabiduría sabe, que esa sabiduría en la que creemos. Puede llegar uno y decir que eso no es sabiduría. Que la sabiduría es otra cosa diferente, todo lo contrario.

 

* “Todo surge y desaparece. Una vez comprendes esto, estás por encima de la pena. Es el camino del resplandor”.

La pena no desaparece. Pero no molesta, no nos causa desesperación, amargura.

 

* Somos imperfectos. Y todo lo que hagamos, va a generar imperfección. Que va a afectar a algunas personas. Una vez salen gananciales unos. Y pierden otros.

Cuando comemos alimentos, estamos haciendo daño a eso que nos comemos: animales, leche, huevos, miel, vegetales, etc. Pero lo aceptamos, porque es preciso para sobrevivir.

Y si no comiéramos, al enfermar, también estaríamos haciendo daño a los que nos tienen que cuidar. Ya que les generaríamos molestias, problemas en sus vidas.

Así que, hagamos lo que hagamos, va desencadenar unas consecuencias favorables para unos y desfavorables para otros.

Y es sólo uno el que lo tiene que gestionar.

 

* El problema, es que todos hemos de comer para estar vivos. El más poderoso, es el que puede comer de todo -a todos-. Aunque a él también se le puede comer.

El que está en un nivel más bajo, puede comer menos. O sea, que, para vivir, hay que matar. Es la ley de la vida, su mandato. Porque si no comiéramos, moriríamos de hambre.

Por eso, hay que vivir austeramente, cogiendo, comiendo lo justo, lo necesario para sobrevivir.