Torni Segarra

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* No hay ningún lugar donde llegar. Porque la vida, tiene una parte absurda, sin sentido para nosotros, nuestras mentes.

Si salimos de esa parte absurda, fea, todo se vuelve armonioso, delicioso. Donde en todo se ve el orden.

 

* —Toni: La pena no desaparece. Pero no molesta, no nos causa desesperación, amargura.

—Interlocutor: Es cierto, aunque supongo que Bukowski diría que depende de la “calidad” de la bebida o de lo que sea.

—Toni: Depende de lo que tú seas, de tu suerte, tu destino. En resumen, de tu actitud ante la vida. Y sus miserias y alegrías.

 

* El amor lo incluye todo. Aunque por el paso del tiempo, la pérdida de energía, uno ya no pueda hacer, lo que antes hacía.

 

* “Uno siente ese absoluto en el corazón, nada comprende en la mente, ese es el único reconocimiento”.

La mente y el corazón, son fábricas de ideas, creencia, palabras, emociones, sentimientos.

Cuando uno está limpio, vacío de todo lo mundano y lo sagrado. Sólo llega la percepción de lo que es el universo y su funcionamiento.

 

“‘No eres el cuerpo, ni los pensamientos, ni tu nombre, ni tu edad, ni algún agregado…’…. eso que queda cuando te quitas las capas es tu YO real inmortal (espíritu), eso ERES TÚ REALMENTE”.

Bueno. ¿Y ahora qué? Pues tenemos que comer, trabajar, resolver los problemas, los conflictos, etc., que tenemos con las personas con las que convivimos. Ya sean cercanas como lejanas.

 

* ¿Podemos vivir felices, encerrados en jaula? Si que está la posibilidad. Pero hay que pasar por ella, para saber eso qué es.

 

* Los ruidos siempre están ahí. Cuando un ruido nos molesta, es porque en nosotros hay desorden. El orden abarca al silencio y al ruido. Cuando pretendemos que no haya ruido, que haya silencio, es cuando empiezan los problemas, los conflictos con la realidad.

Había empezado a escribir, cuando han venido dos operarios, para instalar un nuevo calentador de agua. Han empezado a hacer toda clase de ruidos, estridentes, fuertes, suaves, etc. Por lo que uno, ha cesado de escribir y se ha unido a ellos; por si necesitaban algo que fuera preciso. Entonces todos los ruidos, se habían convertido en agradables.

Por eso los ruidos, el silencio, es una ilusión. Pues, cuando cesan todos los ruidos. Y estamos quietos, aún queda el ruido de los latidos del corazón, ruidos extraños. Y otros que eran imperceptibles por ser silenciosos.

Nuestras actividades llevan en sí el ruido. Cuando más actividad, más ruidos molestos. Por eso, cuando somos afortunados, y nos llega el orden, los ruidos no molestan; tienen su lugar, su precisión, su razón de ser.