Torni Segarra

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* Por mucho que huyamos no vamos a ser perfectos, liberados, almas benditas.

Los seres humanos, para vivir, sobrevivir, hemos de hacer algún daño a los demás: a las personas, los animales, las plantas, los vegetales.

Mientras no asumamos que somos lo que somos, como somos, no habrá manera de liberarse del ego, del dolor, de la ansiedad, de las ilusiones.

 

* “No siento esto … la verdad siempre es nueva o la verdad es la mayor a quien le importa … ya no me importa la verdad … lo que es”.

Entonces, ¿no te importa ser un terrorista, un ladrón de los pobres, un violador violento de las mujeres?

Esa puede ser tu verdad. Pero, te lleva al infierno.

 

* “Quiero no ser perfecto, sólo quiero ser auténtico, quiero sentirme mejor, no ser un dios. Con el simple hecho de ayudar a otros, descubro que me siento feliz. Es por ahí por donde creo llegar a algo más que las pasiones que me poseen y me hacen caer en situaciones de angustia y sufrimiento”.

Incluso el ayudar a los demás, se puede convertir en un problema.

Ya que se puede convertir en una obsesión, que nos divida de la realidad de la vida. Y si hay división, todo lo que hagamos va a generar más dolor, sufrimiento, desorden, caos. Porque, convertimos eso que hacemos en placer, que nos da seguridad.

Y el placer, y su persecución, nos lleva al dolor.

 

* “No me siento en la obligación de decirte que estás equivocado y yo tengo la razón”.

Sólo estamos señalando lo negativo: el sufrimiento, el dolor, y los problemas que generan: crueldad, violencia, destrucción, las matanzas de la guerra.

 

* “Eso es lo que nos pierde, hermano. Hay que ser más positivos en esta vida”.

¿No ves que la mente astuta, tiene la capacidad de inventar lo positivo que es lo que le da el placer? Sin embargo, como no le gusta que le muestren lo negativo, lo oculta, dice que es fatalismo, negativo.

Ahí están los papas, reyes, multimillonarios, dictadores, tiranos que asesinan a millones de personas. Y ellos dicen que es lo positivo, porque hay que defenderse.

Sin darse cuenta que, por su manera de vivir, son ellos los que generan ese sufrimiento, la guerra, las desigualdades, las dictaduras. Ya sea capitalista, comunista, de centro, de una religión.