Torni Segarra

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* Tú dices ego.

Yo digo consciencia.

 

* «¿Qué es lo que te hace cambiar de opinión?».

La percepción de la realidad. Mediante el dolor, el placer, la indiferencia.

Y por supuesto, la suerte.

 

* El ego es lo que nos hace decir: esto que hago va ayudar al más débil o el menos afortunado. Voy ayudar informando dónde está la comida.

El animal, no opta, es unidireccional. Por eso, no conoce el amor, la compasión. Ya que, no puede darse cuenta, que está programado como una máquina, un robot.

 

* ¿Pero tú y los que piensan como tú, habéis experimentado el no derramamiento de semen en el acto del coito, sexual?

 

* ¿Dónde está el esfuerzo, con su deseo a tope, puede haber amor? ¿El esfuerzo no es la contradicción, el pleito, el conflicto, el querer ganar, vencer siempre?

Miremos los deportes de masas, el fútbol, etc., el desorden, la brutalidad, la violencia que llevan consigo. Pero ese desorden, que parecía inofensivo, se ha convertido en negocio que mueve millones.

Y entonces, ya estamos al final de las mentiras. Donde el deporte ha pasado de ser un acto para tonificar el cuerpo, a una exaltación del grupo -como un nacionalismo, con sus banderas, cantos, himnos, la adoración de los participantes, que cobran millones-.

 

* La incomodidad depende de ti. Carga a gusto, no pesa.

Si hay compasión, amor, todo es llevadero.

 

* “Lo que mencionas es un ejemplo claro de la dialéctica hegeliana”.

Es decir, que topamos con el infinito, ¿no?

 

* Pero, sí el ego forma parte de la consciencia -es lo mismo-. ¿Por qué los divides?