Torni Segarra

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* No se trata del traje, lo que nos divide es la vibración, el impacto que recibimos de los demás. La relación, aunque parece fácil, no lo es. Sólo hay que comprobarlo con los desconocidos, los que tienen una apariencia diferente: el color de la piel, el físico, la lengua, etc.

 

* “…la estupidez humana permite darle imperio a la mente cuando el imperio de nuestra atención debe estar en su sitio natural en lo sensorial, la eternidad es lo de más valor. Ahora bien, es urgente saber que poseemos dos espíritus eternos; el alma y su mapa”.

La eternidad solo si es la totalidad de la atención, es lo que genera orden.

 

* Debería actuar la autoridad sanitaria gubernamental. Para ver si ese cura está loco. Y es un peligro para las personas inocentes, beatas, supersticiosas.

¿Los padres, le dan a su hijo sabiendo que ese cura está loco?

 

* “La atención genera orden. Exactamente, pero el lío implica a que la atención debe ser constante en el ahorita; y el cerebro con sus inquilinos siempre está jode que jode. Entonces por eso es urgente descubrir al mapa de la estructura del alma porque este nos detalla que él génesis de la atención está en territorio sensorial tomando como base a nuestros tobillos, los tobillos son no solamente el equilibrio del cuerpo sino también la base de la atención. Es penoso que la biblia no nos hable de estas cosas”.

Por eso, uno ha de estar completamente atento a todo lo que sucede, tanto interna como externamente. El cerebro, el ego, no van a parar. Así que, uno ha de vivir con eso. Sin generar conflicto, más pleitos, líos.

Es como si estuviéramos durmiendo con una serpiente debajo de la cama, a la que hay estar atento.

 

* ¿Por qué la visita al templo se considera el lugar más sagrado para todos? La tranquilidad, la paz, la quietud, ¿no se puede conseguir en cualquier sitio, lugar, etc.?

Todo depende de lo que seamos, lo que queramos. Si queremos libertad, no debe haber templos, ni iglesias, ni un lugar especial. Ya que eso nos divide de la realidad, que es que todo forma parte de una unidad indivisible. De manera que, si dependo de un lugar, el templo, me divido, me fragmento de la realidad, de la libertad.