Torni Segarra

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* El ego, es miedo. El ser egoísta, también es miedo.

Porque todos queremos vivir. Y para vivir unos, de una manera o de otra, han de morir otros.

Y como nadie quiere morir, ceder, renunciar, llega la división, el conflicto, el desorden, la violencia, la guerra.

 

* “El ego obliga a encontrarle sentido a la vida, porque sin él no hay manera de sobrellevar este banal existir”.

Tanto el amor, como el ego, son un misterio.

Por las razones que sea, tanto el amor, como el ego, llegan y se van recurrentemente. Sin que podamos evitarlos o atraerlos.

 

* El futuro es un misterio, que nadie lo puede desvelar.

 

* Hagamos lo que hagamos, a unos les vamos a hacer algún daño. Y a otros a favorecer.

Aunque ese juego, se puede intercambiar: la víctima pasa a verdugo; y al revés, el vencedor pasa a perdedor.

 

* Cuando uno conoce cómo operamos, cómo opera el pensamiento, la mente. Es cuando no necesitamos a filósofos, ni gurús, maestros, ni sabios.

 

* “Hace mucho tiempo le pregunté a mi abuelito, ¿por qué no era bueno volver con un ‘ex’? Me contestó: -Cuando vas a caminar al bosque y te encuentras dos veces con el mismo árbol es que estás perdida”.

De todas maneras, la realidad no se puede encapsular en una experiencia vivida por alguien. Y hacer de ello, un dogma, una verdad inmutable.

La vida si algo tiene de maravillosa, es que todo puede y no puede ser. Se ha de pasar por lo que nos viene y vivirlo.

 

* Sobre la muerte. El fin.

Es decir, la nada absoluta. Esa nada que no se puede describir. Pues si se pudiera, no sería la nada. Y en esa nada, entra, lo abarca todo.