Torni Segarra

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* ¿Dónde está el problema? «Si te amas de verdad a ti. Es imposible que no ames a los otros.
El amor lo abarca a todo, a todos, a toda la humanidad».

El amor no es morirse de hambre para no hacer daño a las personas, a los animales, a los insectos, etc.

 

* Lo decía como indicación, para cuando el deseo se desboca y lo pisa todo.

Creyendo que va a llegar a alguna parte, va a solucionarlo todo.

 

* Sí, el deseo es inherente a la vida.

Pero, pongamos que uno va a cazar o a pescar por necesidad, para comer. Pero no caza unas cuantas piezas; quiere cazar muchas piezas. Y luego no sabe qué hacer con ellas.

Por eso, la austeridad -no la del fraile, ni del monje-, es precisa para que haya orden.

 

* ‘Cuando decimos que siempre falta algo, es porque lo estamos pensando’.

Eso no es así. Cuando más deseos hay, más confundidos, en desorden estamos. Miremos los altos ejecutivos, los políticos, los ricos, que no paran, devoran todo lo que tienen entre manos.

Esas personas son adictas al trabajo, necesitan mostrarse, mandar. Necesitan resolver sus líos, problemas de toda clase, porque viven en tensión, estrés. Donde la relación, en la que es preciso la compasión, el amor, no puede ser.

Y entonces, el caos, la avaricia, el ego, los tienen encadenados.

Aunque nosotros, no estamos muy lejos de ellos -los ricos, poderosos, políticos, etc.-.

 

* Cuando uno es muy poderoso, lo lleva todo por delante: el trabajo, el sexo, la exhibición. la fanfarronería, la competitividad, la división, el conflicto, la ausencia de compasión, de amor.

 

* Lo que determina un proceso de acción compasiva, es la sensibilidad que tenemos por las personas y sus problemas. Todo lo demás son palabras y palabras, que no tienen fin.

Eso lo hacen los políticos. Que hablan y hablan, pero los pobres, los menos afortunados, siguen ahí; desde siempre.

 

* “Esa sensación de insuficiencia es causada por la inseguridad que provoca el ser consciente de ser mortal.

Como la mortalidad no tiene solución, lo obtenido no puede considerarse suficiente, nunca sacia, nunca colma”.

Eso es la depresión existencial. Donde todo da igual. Esa depresión, tal vez está motivada por una experiencia traumática, donde ha habido pérdidas importantes.

Pero, en la raíz de todo está la falta de compasión por la vida, por las personas, por uno mismo. Pues, el estar atentos a todo lo que es la vida y sus consecuencias, el dolor, la alegría, la amargura, tal vez, nos despierte la compasión, la misericordia.

Y entonces, esa energía que damos, vuelve a nosotros en forma de éxtasis, lo más sublime.