Torni Segarra

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* “Cuando aparece el pensamiento yo soy esto. Siempre faltará algo”.

Si lo vivimos, hemos de hacer algo al respecto. Ver y comprender cómo funciona el pensamiento, el ‘yo’.

Y si realmente lo comprendemos, la acción será ordenada.

Ese ver ha de ser tan real, como cuando apartamos la mano que ha tocado un hierro que quema.

 

* Es más sencillo. Cuando queremos deshacernos de algo negativo. Hemos de tener mucha energía.

Ha de ser como cuando, te pones algo en la boca y está muy amargo, como si te quemara. Y te lo sacas, lo escupes.

¿Puedes ver todo el peligro del desorden, de los deseos, del estar atrapado por alguien, o por algo, al que adoras y obedeces?

 

* Lo que cuenta es el presente, el consciente. El inconsciente es el pasado y el futuro.

 

* «Se sabe que él Jiddu Krishnamurti, vivía más allá del proceso del pensamiento, más allá del proceso del pensamiento egocéntrico».

¿Es eso posible? Vamos a verlo.

En la naturaleza todos nacemos de la misma manera: dos piernas, dos brazos, dos orejas, una boca, un corazón, etc. Es decir, no hay excepcionalidad, todos somos iguales.

En cuanto a la manera de proceder, todos tenemos la misma programación. La orden es sobrevivir el mayor tiempo posible, y para ello comer, alimentarnos, reproducirse. Como todos hemos de alimentarnos, hemos de sacrificar animales, vegetales, etc.

Después de alimentados. Necesitamos poder para asegurarnos la comida, el lugar donde vivimos. Y todo ese poder, genera dinero, propiedades. Por lo que, llega la división y el conflicto; entre lo que yo quiero y lo que quiere el otro. Así que, todos estamos enfrentados con todos, ya seamos conscientes o no.

Hay unos que dicen que alguien puede vivir más allá del proceso del pensamiento egocéntrico.

La pregunta: entonces una persona que no sea nunca egoísta, cómo podrá defender lo que cree, piensa, lo que hace, ¿cómo podrá eliminar su ego, su programación?

Es decir, el mismo hecho de deshacerse del ego, ya es un acto del ego.

Y lo dicho más arriba, la naturaleza no admite excepciones. Todos estamos programados para ser egoístas -sobrevivir a toda costa-.