Torni Segarra

Seleccionar página

* Lo nuevo, lo que no sabemos lo que es, nos purifica. Nos limpia del pasado, del futuro, del presente. Y ahí está la belleza, el orden.

* Volvamos. Los gobiernos, los dirigentes, y los que los votan para que manden. ¿No son todos ellos los responsables, los culpables de todo, por haberles votado, elegido para que gobiernen?

* Eso demuestra que el medio donde se vive, condiciona la manera cómo viven los animales. Y a las personas nos pasa lo mismo.

* Viven en su ‘paz’. Aunque se devoren entre ellos. O aparezca una persona, que es el que está en la cúspide depredadora.

* No podemos comparar a los animales con las personas. ¿Esa selección natural a cuantos mata?

Los animales son salvajes, no tienen los mismos sentimientos que nosotros. Y por eso, inventamos la compasión, el amor.

¿Cómo sabes que las vacunas son veneno, que no sirven para nada? Las vacunas salvan a millones de personas. Para que puedan vivir y no vivan en la desgracia de una enfermedad. O que los maten.

Si tú tuvieras un hijo, ¿lo vacunarías contra las enfermedades más peligrosas? ¿O dejarías la puerta abierta, para que tu hijo sufra toda su vida una enfermedad?

No creas que querer ser tan naturista no tiene su precio, sus consecuencias negativas. ¿Sabes por qué? Porque para vivir la vida, siempre hay algo que nos hace sufrir. No hay escapatoria. Ya sea que te vacunes o no.

* ¿Y cómo se arregla ese drama de sacrificar animales para comer? ¿Haciéndonos todos vegetarianos? ¿Implantando otra dictadura alimentaria, prohibiendo comer carne?

* Cuando uno tiene miedo o una gran necesidad -hambre, dormir, beber-. Entonces la acción tiene su urgencia. Que es la necesidad, que es orden.

* La vejez lo más frustrante que tiene. Es que te das cuenta que no has hecho las cosas que debías hacer. Y ahora ya no se puede.

Por ejemplo, repartir tus bienes cuando tienes fuerza, salud y poder.

Pues el viejo como depende de todos. No le dejan hacer lo que tiene que hacer: repartir todo lo que tiene con quien le da la gana.