Torni Segarra

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* Todo en la vida -todo lo que existe-, puede ir a más o a menos infinitamente. Otra cosa, es que lo podamos ver.

 

* La meditación, es como el amor. No se puede conseguir por medio del deseo, de lo conocido, de la búsqueda de más o de menos. La meditación llega, cuando uno ha cesado con todo lo que nos lleva al desorden, la confusión.

 

* Eso quiere decir, que cuando el observador se convierte en el dolor -lo observado-. Cesa la división, el conflicto, la lucha, entre el dolor y el observador, nosotros.

 

* Todos los problemas, tienen su origen en el pensamiento, en el ‘yo’. Así que, comprendiendo la realidad de lo que es la vida; comprendiendo el pensamiento cómo opera. Llega el orden, que es la inteligencia, la sabiduría.

 

* ¿Qué es más adecuado elegir o no poder hacerlo? El hecho es que nosotros podemos elegir hacer algo.

Aunque hagamos lo que hagamos, el deterioro, la destrucción, va a estar ahí. Como les sucede a las personas, a los árboles, a todo lo que existe.

 

* Puede que, a pesar de nuestras buenas intenciones, estamos condenados a ser divisivos, violentos, crueles.

Puede que toda esa energía, que gastamos en querer cambiar lo que es, la realidad,

sea ​​una ilusión.

Ahora bien, el verlo, el darse cuenta que la realidad es la que es, eso es lo que hace que no huyamos ni queramos tocarlo, cambiarlo.

 

* Hagamos lo que hagamos, vamos a molestar, a destruir algo o alguien. La vida es así. Y no hace falta inventar creyendo que habrá un paraíso, donde nadie pueda hacer daño a alguien.

 

* Ir contra la realidad del pensamiento, de la mente. E inventar el comportamiento perfecto, libre del ‘yo’. Es la obsesión de todos, lo acepten o no.

De ello también son responsables, los gurús y maestros -grandes o pequeños, importantes o no-. Que venden la liberación, con sus sistemas.

 

* “Solo cuando somos infelices pensamos en la felicidad”.

Eso es normal.

Cuando tenemos sed, pensamos con el agua. Cuando tenemos frío, pensamos con el calor; y al revés.