Torni Segarra

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* Las palabras sólo informan. Y transmiten también, un estado de ánimo del que las pronuncia y el que las recibe.

 

* Hay quienes comprenden, sin necesidad de pasar por experiencias. Uno sabe que, si se insulta, va a generar malas consecuencias. La experiencia quiere decir, sé porque he pasado por ahí.
Pero las experiencias son infinitas. Y el experimentador es subjetivo, con su ‘yo’.
Por cierto, ¿puede haber experiencia de la muerte? No, porque el que muere no puede hablar ni contarnos nada de esa experiencia.

«No tengo ni idea de cómo aprenden otros   en mi caso cada vez que he creído comprender algo, la vida lo ha desmontado».

Entonces si alguien te dice que has de morir, como todos. ¿Eso es una creencia falsa, que se puede desmontar?

Las creencias son un invento del ‘yo’, una superstición. Para intentar dejar de tener miedo de todo lo que es la vida.

Los otros aprenden igual que tú. Porque todos estamos programados igual: sobrevivir cueste lo que cueste.

 

* El que recibe algo, puede recibir toda la totalidad o un fragmento de la realidad.

 

* Los que viven en la ilusión, piden ilusiones. Y así, prosiguen las ilusiones.

 

* Cuando toca dolerse, duele. Cuando toca reírse, se ríe.

 

* No puedes huir de ti. Ya que todos estamos programados.

 

* «Lo que no se hizo al final del día, no tenía por qué hacerse».

Eso no lo sabremos nunca.

 

* “¡Absolutamente hermoso! ¡No puedo detener las lágrimas! ¡Los animales TIENEN alma y esto lo prueba!

La vida es buena para los animales, cuando se encuentran con las personas que hacen de macho alfa. Pues se encuentran seguros, en su papel, su destino.

Igual como nos pasa a nosotros, cuando nos encontramos con nuestros padres, madres, etc.